Hace diecinueve años murió Herbert W. Armstron a la edad de 93 años. El Sr. Armstrong, fundador de la Iglesia de Dios Universal fue un hombre extraordinario con un enérgico estilo para hablar y escribir. Él convenció a más de 100,000 personas con sus interpretaciones de la Biblia y edificó la Iglesia de Dios Universal (IDU) en un imperio de publicaciones y medios de comunicación que en su punto más alto alcanzó a más de 15 millones de personas al año.

El énfasis principal de las enseñanzas del Sr. Armstrong era la convicción de que la Biblia es más autoritaria que las tradiciones. Consecuentemente, la IDU adoptó sus interpretaciones de la Biblia aunque que su forma de ver no estaba de acuerdo con las tradiciones de otras iglesias.

Después que el Sr. Armstrong murió en 1986, nuestra iglesia continuó estudiando la Biblia, tal como él nos había enseñado. Pero lentamente comenzamos a encontrar que la Biblia contenía respuestas diferentes a las que él nos enseñó. De nuevo tuvimos que escoger entre la Biblia y las tradiciones, esta vez entre la Biblia y las tradiciones de nuestra propia iglesia. Y de nuevo escogimos la Biblia.

Este fue un nuevo comienzo para nosotros. No fue fácil y no fue rápido. Año tras año se descubrieron errores doctrinales y se hicieron correcciones y estas fueron explicadas. La especulación sobre la profecía fue reemplazada con la predicación y enseñanza del evangelio. Dejamos de llamar inconversos a otros cristianos y comenzamos a llamarlos amigos y familiares.

Perdimos miembros, perdimos colegios, perdimos el programa de televisión y casi todas nuestras publicaciones. Perdimos muchas cosas que amábamos. ¿Por qué? Porque la Biblia tiene más autoridad que nuestras propias tradiciones.

Los cambios doctrinales tomaron cerca de 10 años, 10 años de tremenda reorientación. Todos tuvimos que reorientarnos a nosotros mismos, que reconsiderar nuestra relación con Dios. El cambio más traumático para la mayoría de nosotros ocurrió alrededor de hace 10 años, cuando nuestro continuo estudio de la Biblia nos mostró que Dios ya no requiere que su pueblo guarde el sábado y otras leyes del antiguo pacto.

Desafortunadamente, muchos miembros no pudieron aceptar esto. Ellos tenían la libertad de guardar el sábado si querían hacerlo, pero muchos no quisieron pertenecer a una iglesia que no requería que sus miembros lo guardaran. Miles se fueron de la iglesia. Los ingresos disminuyeron en picada por muchos años, forzándonos a cancelar programas. La iglesia también tuvo que reducir grandemente el número de empleados.

Esto requirió un inmenso cambio en la estructura organizacional, y de nuevo, no fue fácil y no fue rápido. De hecho, la reestructuración organizacional se demoró tanto como la reevaluación doctrinal.

Varias propiedades han sido vendidas. La venta del campus en Pasadena pronto estará completa, oramos, y el personal de la sede (un cinco por ciento de los que antes eran) se trasladará a un diferente edificio de oficinas en Glendora, California, USA.

Cada congregación fue reorganizada también. La mayoría tiene nuevos pastores, muchos sirviendo sin paga. Se han desarrollado nuevos ministerios, muchos con nuevos líderes ministeriales. Las jerarquías multinivel se han quitado y más miembros han tomado papeles activos en sus iglesias al involucrarse en sus comunidades locales. Los equipos consejeros locales están aprendiendo a trabajar unidos para hacer planes y establecer presupuestos. Este es un nuevo comienzo para todos nosotros.

Dios quiso que cambiáramos y nos llevó tan rápido como pudimos a través de caminos atroces, pantanos y ríos tempestuosos.

Pero ahora parece que hemos dado vuelta en la esquina, especialmente con la venta de las propiedades en Pasadena, nuestra reubicación en Glendora y la reestructuración que ha dado a las congregaciones locales responsabilidad por sus propias finanzas y ministerios. Hemos dejado los vestigios del pasado y ahora tenemos un nuevo comienzo en el ministerio al que Cristo nos ha llamado a hacer. Dieciocho congregaciones independientes se han unido a nosotros y hemos plantado 89 nuevas congregaciones.

El cristianismo incluye un nuevo comienzo para toda persona, y el viaje no siempre es calmado y predecible. Como organización, hemos tenido nuestros reveces y malos comienzos. Hemos tenido tiempos de prosperidad y tiempos de crisis. La vida cristiana es usualmente así para los individuos también. Hay tiempos de alegría, tiempos de ansiedad, tiempos de prosperidad y tiempos de crisis. En la buena salud y en la enfermedad, seguimos a Cristo a través de montañas y valles.

Esta revista, Odisea Cristiana, refleja lo impredecible de la vida cristiana. Como cristianos, sabemos hacia donde vamos, pero no sabemos lo que nos sucederá en el camino. Odisea Cristiana proveerá artículos de enseñanza bíblica, doctrinales y de la vida cristiana práctica. Lo animamos a compartir esta revista con sus familiares y amigos.

Joseph Tkach

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