El valor del cristiano

Hermanos, los invito a vivir y trabajar con nuestro Señor y Salvador, con nuestro Dios amoroso, para la vida eterna. Invirtamos nuestros bienes en el Banco de Dios porque sólo él nos produce réditos eternos. Nuestro patrón es Dios, por tanto, como un Padre amoroso, todo provee para sus hijos; Él mismo nos lo dice: “No se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán.

La primavera

¿A quién no le agrada la primavera? Es la estación más hermosa del año porque en ella vemos las maravillas de la creación iniciar un ciclo más de vida: principalmente las plantas y los animales. ¿Quién no se ha maravillado con las pinceladas de colores que las flores hacen al paisaje? O ¿Quién no se emociona con un cachorrito entre las maños? Creo que ningún ser humano se queda sin emoción al deleitarse con el canto de las aves. Y todo esto se puede vivir con mayor intensidad durante la primavera. Por eso nuestro Dios dijo de esta época que es el principio del año (Éxodo 12:2).

Nublado

Esperanza de redención

Cuando sentimos que nuestro mundo se encuentra en tinieblas y en desesperación, tendemos a buscar un consuelo en la tribulación porque es cuando nos damos cuenta de lo frágiles y débiles que somos ante lo que no está en nuestras manos solucionar. Generalmente dirigimos literalmente la mirada hacia lo alto en busca de una solución misericordiosa porque eso es lo que necesitamos, que alguien se compadezca de nosotros en nuestra situación.

Niégate a ti mismo, toma tu cruz y sígueme

Lo invito a decirle a Cristo: “Espérame, te estoy siguiendo”. Esto le causará el mayor gozo al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; y harán fiesta en el cielo y lo más significativo, nosotros somos los invitados de honor ya que somos la novia del Rey y después de la fiesta, viviremos un matrimonio eterno. Dando, recibiendo y viviendo una vida de amor, gozo y alabanza, tal como nuestro amoroso Dios lo merece.

Un tesoro en el campo

Así como el Padre escondió nuevamente el tesoro encontrado, nos ha vuelto a esconder en este campo que todavía acusa los efectos del pecado y de la muerte, para completar la redención total de la humanidad que todavía vive y vivirá en esta tierra, en esta galaxia, esperando el momento supremo de comenzar una nueva vida en unos cielos nuevos y una tierra nueva con Padre, Hijo y Espíritu Santo, en santa comunión por siempre. Amén.

La humanidad es una sola

La creación nos revela también la naturaleza de su creador: nuestro cuerpo está formado por células, que individualmente tienen vida, pero en su conjunto hacen un solo ser diferente a cada una de ellas; así, todos nosotros somos como las células vivas de otro cuerpo mayor, que es la humanidad. Esto ratifica la unipluralidad de la humanidad: un solo ser en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.