Cartas Transformadas

cartas photo

por  Joseph Tkach

¿Cuánto tiempo hace que no recibes una carta por correo?

En este tiempo de correo electrónico, de Twitter y de Facebook, la mayoría de nosotros no recibimos tantas cartas como solíamos recibir hace algunos años. Pero en los días anteriores a los medios de comunicación electrónicos casi toda nuestra comunicación con las personas que no vivían cerca de nosotros era por medio de cartas. Era, y todavía sigue siendo un proceso muy fácil: Un papel, algo con lo que escribir, un sobre y un sello postal.

Sin embargo, en los días del apóstol Pablo, escribir una carta no era ni de cerca así de fácil. Las cartas se escribían sobre papiro, que era costoso y no estaba al alcance de la mayoría de las personas. Pero el papiro es duradero y puede sobrevivir indefinidamente con tal de que no sufra humedades o se moje. Eso lo hace perfecto para escribir cartas y documentos importantes.

Los arqueólogos han desenterrado montones de borradores de escritos antiguos conteniendo cientos de documentos que fueron escritos en papiro, muchos escritos hace alrededor de dos mil años, durante la época en la que vivió el apóstol Pablo y otros escritores de otras epístolas del Nuevo Testamento.

Entre esos documentos hay muchas cartas privadas. Las mismas están escritas siguiendo un mismo patrón de estilo, exactamente igual al que usó el apóstol Pablo en sus cartas.

Las cartas de aquel tiempo siempre empezaban con un saludo, seguido de una oración por la salud de aquellos a quienes iban destinadas. Después siempre incluían una acción de gracias a los dioses. Luego venían los contenidos particulares de la carta con todas las noticias e instrucciones, y finalmente una salutación de cierre y saludos personales a los individuos a los que iban dirigidas.

Si miras cualquiera de las cartas de Pablo encontrarás ese mismo patrón. El punto es que Pablo no pretendió que sus cartas fueran tratados teológicos o redacciones científicas. Él estaba escribiendo cartas, como los amigos se escribían los unos a los otros.

Escribió la mayoría de ellas para tratar un problema inmediato que estaba ocurriendo en la iglesia en particular a la que se la escribió. Tampoco tenía una bonita y silenciosa oficina o estudio donde poder sentarse y ponderar y valorar cada palabra para decirlo todo de la forma correcta.

A él le llegaron noticias sobre una crisis en una de las Iglesias y escribió o dictó una carta para tratar de solucionarla.

Cuando él escribía no estaba pensando en nosotros o en nuestros problemas; estaba pensando en las personas para las que estaba escribiendo y en sus problemas o preguntas inmediatas.

Él no estaba tratando de pasar a la historia como un gran escritor de teología, estaba escribiendo cartas solo para ayudar a un grupo de personas que amaba y por las que se preocupaba. Pablo nunca pensó que algún día las personas mirarían a sus epístolas como Sagradas Escrituras.

Sin embargo, Dios tomó las cartas muy humanas de Pablo y las redimió, usándolas para hablar a los cristianos de cualquier parte y de cualquier tiempo, incluyéndonos a nosotros hoy, sobre la misma clase de problemas y crisis a los que ha hecho frente la iglesia a lo largo de los siglos.

Considera esto: De la misma forma que Dios puede tomar unas cartas normales pastorales y gloriosamente transformarlas para comunicar las Buenas Noticias del evangelio, a la iglesia y al mundo, Dios puede tomar a personas normales como tú o como yo y gloriosamente transformarlas para que puedan, en el poder de Jesucristo y por medio del Espíritu Santo, ser testimonios vivientes del Señor que los ha salvado.

Joseph Tkach

Acerca de Joseph Tkach

Joseph Tkach ha sido presidente de la Comunión de Gracia Internacional desde 1995. Estudió en la Institución Ambassador de 1969 a 1973, donde recibió su licenciatura en teología. Obtuvo una Maestría en Administración de Empresas de la Universidad de Western International en Phoenix, Arizona, en 1984. Recibió un Doctorado en Ministerio de la Universidad Azusa Pacific en Azusa, California, en mayo de 2000. Nació el 23 de diciembre de 1951 en Chicago, Illinois, donde pasó la mayor parte de su infancia hasta que sus padres se mudaron a Pasadena en 1966. Casado en 1980, el Dr. Tkach y su esposa Tammy tienen un hijo, Joseph Tkach III, y una hija, Stephanie.

Escribe tu comentario: