Sermón para el 1 de diciembre de 2019

Mira este video :  https://www.youtube.com/watch?v=XjKXuFAuZUU

Lecturas: Isaías 2: 1-5 • Salmo 122: 1-9 • Romanos 13: 11-14 • Mateo 24: 36-44

El tema de esta semana es El Señor viene. Esta primera semana de Adviento contempla el futuro regreso de Jesús como Rey de Reyes y Señor de señores. El profeta Isaías habla sobre el establecimiento del reino de Dios y que  no habrá más guerra. El salmista habla de la paz que viene cuando vamos a la casa del Señor. Mateo nos recuerda que Jesús dijo que nadie sabe el día ni la hora, pero que el Señor viene. El sermón se enfoca en Romanos 13, donde se nos recuerda que la salvación está cerca. Queremos poner nuestra esperanza en Jesús.

Para la mayoría de las iglesias de la tradición occidental, el 1 de diciembre marca el comienzo del nuevo año Cristiano, con la celebración del Adviento. Éste tiempo es el comienzo del viaje del calendario de la iglesia, que se basa en el nacimiento, la vida, la muerte, la resurrección, ascensión y regreso de Jesucristo. Adviento se enfoca en las tres venidas de Jesús: su llegada al mundo cuando era niño, su llegada para vivir en nosotros y su llegada final como Rey de reyes y Señor de señores. Éste tiempo se enfoca en esta llegada final de Jesús y la gran esperanza que tenemos al anticipar su regreso.

Leamos Romanos 13: 11-14 y demos un poco de historia:

Hagan todo esto, conscientes del tiempo en que vivimos. Ya es hora de que despierten del sueño, pues nuestra salvación está ahora más cerca que cuando inicialmente creímos. La noche está muy avanzada y ya se acerca el día. Por eso, dejemos a un lado las obras de la oscuridad y pongámonos la armadura de la luz. Vivamos decentemente, como a la luz del día, no en orgías ni borracheras, ni en inmoralidad sexual y libertinaje, ni en disensiones ni  envidias. Antes bien, revístanse ustedes  del Señor Jesucristo, y no se preocupen por satisfacer los deseos de la naturaleza pecaminosa. (Romanos 13: 11-14 NVI)

Notas que el texto comienza con «Hagan todo esto…» En la versión Reina Valera dice: “Además de esto…”  ¿A qué se refería Pablo? En los versículos anteriores, Pablo ha estado hablando sobre el amor. Él hace una declaración poderosa, y es que todas las leyes y mandamientos se resumen con: «Ama a tu prójimo como a ti mismo». Después de hacer esta afirmación global, Pablo parece darse cuenta del peso que conlleva esa afirmación. “¿Cómo puede alguien amar de esta manera? ¿Cómo podré hacer algo así cuando fallo tan a menudo en amar a los demás? ” Pablo interrumpe este pasaje sobre el amor al mostrar lo que nos impide amar a los demás y lo que nos impide permanecer en la esperanza; luego hace un llamado. Utiliza una metáfora para recordar a sus lectores algo que ya saben, mas no para decirles algo nuevo.

Les recuerda que ya «es hora». Pablo no está hablando del tiempo cronológico como si supieran el día correcto en el calendario. Él estaba hablando del tiempo en la forma en que hablaría una mujer de 9 meses de embarazo a quien se le rompe la fuente. Si ella entrara a la habitación abrazando su vientre y le dijera a su esposo: «Es hora», él sabría exactamente lo que ella quiere decir. Es hora de actuar. Es hora de dejar a un lado todo lo demás y enfocarnos completamente,  cada pensamiento y acción a lo que está por suceder en breve. Pablo afirma: “ustedes saben qué hora es.”

Veamos lo que podemos deducir de esta metáfora, que al despertarnos en Adviento,  nuestra salvación está más cerca de nosotros ahora. Usando la noche para referirnos a las tinieblas de nuestro mundo y la ruptura de nuestra alma, Pablo nos dice que es hora de «despertarnos del sueño». El periodo de Adviento,  la venida de Cristo, es el evento del Eterno entrando en nuestro tiempo. En este sorprendente movimiento de gracia, encontramos que «la noche se ha ido y el día está cerca.»

Mientras celebramos la venida de Cristo durante la Espera (Adviento), sabemos que su venida a nosotros no está estancada en el evento pasado de su nacimiento, ni queda fuera de nuestro alcance en algún momento distante en el futuro de su regreso. Su venida es una realidad presente. Es en esta realidad actual que Pablo quiere que despertemos y orientemos nuestras vidas.

El momento para nosotros ahora es la temporada de adviento, Jesús viniendo al mundo como un bebé de carne y hueso nacido de la virgen María. Y debido a que nos unimos a la historia en el año de nuestro Señor 2019, estamos uniendo la realidad de este evento del pasado  a nuestro mundo actual.

A partir de esta realidad, Pablo quiere que «dejemos de lado las obras de las tinieblas y nos vistamos de la armadura de la luz». Nosotros “dejamos a un lado” al “revestirnos”. Ponerse la armadura de la luz es un paralelo de la enseñanza de Pablo a la iglesia en Efesios 6:11-18.  Póngase el cinturón de la verdad, la coraza de la justicia, calzados para proclamar el evangelio, el escudo de la fe, el casco de la salvación y la espada del Espíritu (la palabra de Dios).

Entonces, ¿quiere Pablo que los cristianos tomemos la indumentaria de un soldado romano del siglo primero? ¿Necesitamos  entrenamiento en esgrima y en cómo utilizar un escudo apropiadamente? No es algo tan complicado.  De hecho, Pablo simplifica su analogía de «revestirse» en Romanos 13 versículo 14 con la expresión directa: «Revistámonos del Señor Jesucristo». La razón por la cual Jesús entró en nuestro mundo es para poder entrar en nuestras vidas en lo  individual; para que  él pudiera permanecer en nosotros y nosotros podríamos permanecer en él. No hacer su hogar en Belén, Egipto o Nazaret, sino haciendo su hogar en nosotros.

El resultado de vestirse de Cristo es vivir «honorablemente» a la luz. Pablo desea que la iglesia sea clara sobre lo que significa: «obras de oscuridad». En nuestro mundo acelerado, es fácil difuminar las líneas, especialmente es desafiante para los jóvenes.

Juerga y embriaguez

Estas palabras son una manifestación del abuso. Aunque Pablo menciona dos aspectos específicos de la fiesta y la bebida, podríamos agregar una larga lista de otras cosas de las que podríamos sentirnos tentados a abusar. Disfrutar de una fiesta o tomar una copa con alcohol no es pecado. Pero si creemos que estas fiestas o bebidas nos traerán la plenitud de la vida, festejaremos demasiado y beberemos demasiado, pensando que tal vez la próxima fiesta u otra ronda será suficiente para satisfacernos. Pero nunca lo hará, porque nunca fue su intención. Las fiestas y las bebidas no pueden hacer eso; tampoco el ir de compras, ver Netflix, jugar videojuegos, deportes, viajes, redes sociales y muchas otras cosas. Solo al  estar revestidos de Jesús y envueltos en su amor puede traer el gozo duradero y la satisfacción que anhelamos.

Libertinaje y desorden

¿Qué son el libertinaje y el desorden? Vienen cuando rechazamos las restricciones morales tradicionales. En lugar de confiar en el diseño de Dios para la expresión humana de amor y sexualidad dentro del vínculo de una relación comprometida entre un hombre y una mujer, nos convertimos en máquinas de satisfacción, donde nuestras propias distorsiones reinan en la expresión relacional. Nos conformamos con definir el amor en nuestros términos en lugar de definirlo en Cristo y ser abrazados por su verdadero amor sustentador.

Entonces, nuevamente, Pablo nos está alentando a «dejar de lado» estas actividades y en su lugar «ponerse la armadura de la luz, ponerse a Jesús». Cuando hagamos esto, descubriremos que CS Lewis tenía razón cuando dijo: «Eros deja de ser un demonio solo deja de ser un dios”.

Peleas y celos

Las peleas y los celos se producen cuando las personas simplemente piensan y actúan desde la carne. Le tomó a Dios hacerse carne para rescatarnos de nuestras formas venenosas en las que nos comportamos el uno con el otro. ¿Imagínense cuántas peleas y celos desaparecerían si la raza humana se vistiera en Cristo y viviera en su luz? Puede que no siempre lo sintamos o lo veamos, pero eso es lo que señala Adviento: un nuevo día en Cristo.

Jesús nos ha traído a un nuevo día, y la realidad que vemos ahora es que somos hijos de Dios, envueltos y arropados en Jesús. Cuando la luz de esta realidad fluye hacia nuestro mundo oscuro, podemos despertar con una perspectiva completamente nueva sobre quiénes somos y regocijarnos que Jesús venga.

Jesús es nuestra esperanza y nuestra ayuda que permanece con nosotros y en nosotros. Hoy celebramos la realidad de que podemos vestirnos de Jesús porque él  primero se vistió de  carne y sangre convirtiéndose  en uno de nosotros.

Anímate, ya que este pasaje estalla de esperanza, y nos dice que podemos fijar nuestra mirada en el segundo Adviento ya que la plenitud de nuestra salvación está más cerca hoy de lo que nunca estuvo. ¡Aleluya! 

Preguntas de discusión en grupos pequeños

De «Hablando de la vida»:

• ¿Cuáles son los tres comienzos del Adviento a los que se refiere a “Hablando de vida”?

• Compara y contrasta la celebración del Año Nuevo el 1 de enero y la celebración del Adviento que marca el Año Nuevo para el calendario cristiano. ¿Dónde se encuentra la esperanza en cada uno?

Del sermón:

• Discute cómo la esperanza en Cristo, que nos está haciendo crecer para amar a Dios y amar a los demás, nos ayuda a lidiar con el hecho de que «El amar no es fácil». ¿Qué en nuestra lucha nos da a conocer esto sobre nuestra lucha  para amar a los demás?

• Discute la metáfora de Pablo de «despertar» y cómo informa nuestra comprensión de la vida cristiana.

• Discute cómo una «mentalidad carnal» puede conducir a los tres pares de «obras oscuras» que Pablo menciona.

o # 1. «Juerga y embriaguez» – abuso

o # 2. «Libertinaje y  desorden» – «buscando amor en todos los lugares equivocados»

o # 3. «Peleas y celos» – consumido por probar nuestra valía.

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