¿Alegres o suprimidos?

El mundo tiene una caricatura de los cristianos. Para un observador secular, el creyente es un desastre humano. Convertirse en cristiano es renunciar a la vida. No más risas, no más días de gritos estridentes en torno a un partido de fútbol con una buena cerveza. El entusiasmo se ha ido. El cristiano convertido ha muerto. Con demasiada frecuencia, hay que admitir, esta caricatura es cierta. Muchos cristianos han muerto, no sólo para el pecado – que es correcto – pero de alguna manera también han muerto a su propia humanidad, lo cual es incorrecto. Algunos han sido obligados por la culpa y el legalismo, debido a las inhibiciones religiosas de todo tipo. Como creyentes podemos llegar a estar a la defensiva, enojados, asustados, aislados, de mal humor, mecánicos o espiritualmente artificiales.

Sin embargo, si nuestro Dios es realmente tres personas en relación infinitamente significativa, entonces aquellos que son redimidos y entran en relación con este Dios, tienen toda la razón para ser los más realizados y auténticos de toda la raza humana. Cuando somos habitados por el Espíritu Santo, mientras caminamos con el Hijo, mientras tomamos nuestro lugar como hijos e hijas del Padre, nuestra humanidad debe volver a la vida. De hecho, la humanidad del cristiano debe resplandecer y brillar. Nuestra persona debe irradiar porque estamos en relación de amor con la fuente de toda vida personal. Los cristianos deberían ser los más alegres, sensibles, transparentes y verdaderamente humanos de todas las personas en la tierra.

–J. scott Horrell

Acerca de Comunión de Gracia Internacional

COMUNIÓN DE GRACIA INTERNACIONAL [GRACE COMMUNION INTERNATIONAL], es una denominación evangélica activa en casi 100 países y territorios con una afiliación internacional de alrededor de 42 mil miembros y 900 congregaciones. Nuestra misión es “vivir y compartir el evangelio”. Creemos en la unidad espiritual de todos los creyentes en nuestro Señor Jesucristo. Le invitamos a reunirse con nosotros en nuestros servicios de adoración donde escuchará el evangelio de Jesucristo y conocerá a otros cristianos que están experimentando su relación con Jesucristo, así como usted.

2 comentarios

Si, es correcto lo que mencionas respecto que un cristiano debería ser la persona más alegre y transparente de la Tierra, sin embargo, no lo es. No lo somos no porque no lo deseemos, simplemente a veces esta rectitud moral y un corazón cálido al mismo tiempo es difícil de desarrollar, de desarrollar una psicología que nos permita ser ambas cosas, una persona integra, amante de la verdad, no corrupta y que al mismo tiempo tenga un corazón cálido, manos trabajadoras, y misericordia en toda la expresión de su ser. Simplemente no lo somos, por el ambiente en el que nos desarrollamos, a veces intentamos ser así en un mundo en donde ser totalmente honesto es una desventaja nos trae problemas, nos toman como personas que no saben vivir, como personas demasiado serviciales, tontas que para cualquier favor dirían que si, y hay personas que toman total ventaja de eso. A mi en lo personal se me dificulta ser una persona totalmente recta y alegre, cuando soy alegre hasta pareciera que mi creatividad aumenta, pero a mi mente se le ocurren cosas o modos para tergiversar otras, las cuales obviamente no hago. Y por otro lado, cuando soy incorruptible, trabajo duro e intento por todos los medios desarrollarme de manera recta en cualquier contexto , pierdo la alegría, hasta me veo serio, amargado… Honestamente no sé que hacer con eso. Es algo triste y me enoja, y en ocasiones hasta me enojo con el cristianismo porque siento que me ha hecho una persona así, que renuncia al pecado pero cuando lo hace deja de tener alegría y es una persona seria y amargada, y por el contrario cuando siento alegría, me dan ganas no de pecar pero si de ser hasta cierto punto mundano, tomarme unas chelas con mis cuates, alburear sin pasarse de la raya en las ofensas, ir aun partido de fútbol, decir palabras como wey en una cáscara de fútbol, desde mi perspectiva todo lo anterior no es pecado, pero cuando rehuyo todo lo malo que si pudiese ser pecado siento esta rectitud interna, que no me deja ni siquiera reírme o disfrutar de un simple chiste!, y no puedo disfrutar de las cosas con la misma alegría.

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