500 Aniversario de la Reforma Protestante

por Pedro Rufián Mesa

A veces, parece que diferentes circunstancias se pusiesen de acuerdo para desencadenar hechos de repercusiones históricas. Así fue en el caso de la Reforma Protestante iniciada por Martín Lutero en 1517. La necesidad de recursos del papado se había incrementado considerablemente. El mecenazgo del papa León X, en muchos casos extravagante, lo llevó a gastar grandes sumas de dinero que la iglesia no tenía. Por ejemplo, en la reconstrucción y ampliación de la Basílica de San Pedro, que exigía cuantiosas inversiones de oro y plata, metales agotados en el tesoro de la iglesia en Roma. Para conseguirlos agobió a los Estados Pontificios con tributos especiales y recaudaciones extraordinarias. Pero no siendo suficientes esas medidas fiscales, el papa echó mano del socorrido recurso de la venta de indulgencias.

Así el 31 de marzo de 1515 publicó una bula en la que solicitaba los donativos de los fieles cristianos para la obra de la basílica. A pesar de que su vida particular privada dicen que era muy comedida, la ostentación de su corte llena de opulencia y desenfreno fue, de forma indirecta, responsable también del movimiento reformador.

Las bulas son aprovechadas

El dominico Juan Tetzel no perdió la oportunidad de la bula promulgada por el papa León X, y en 1517 inició en Alemania la predicación y venta de las indulgencia de forma escandalosa y con todo tipo de abusos, especialmente aprovechando que la mayoría de las personas eran analfabetas. Los abusos y el tráfico económico al que condujeron fueron el motivo principal que llevó a Martín Lucero a enfrentarse al papado. Un ejemplo de esos desmanes fue que, al mismo tiempo que las pingües ganancias procedentes de la venta de indulgencias sirvieron para ayudar a pagar las obras de la basílica, el cardenal Alberto de Brandeburgo, desvió una buena parte de las mismas a saldar sus deudas personales contraídas precisamente para alcanzar su cardenalato.

Johanes Gutenberg

La invención de la imprenta

Tenemos que regresar más de medio siglo antes para considerar algo que fue también un factor muy importante para que estuviera listo el escenario en el que se llevó a cabo la Reforma. Hasta que Johannes Gutenberg, alrededor de 1440 inventa la imprenta, la Biblia estuvo al alcance de muy pocas personas, ya que un copista necesitaba todo un año para copiarla a mano. Solo el clero y los nobles ricos tenían acceso a ella. Además, la inmensa mayoría del pueblo era iletrado y no entendía el latín, lengua en la que estaba escrita la Biblia latina, La Vulgata, única versión y lengua aprobada por la Iglesia Católica entonces. Y aquellos que se atrevían a traducirla a las lenguas vulgares, las que hablaba y entendía el pueblo, eran perseguidos y, en la mayoría de los casos, quemados en la hoguera.

Por ejemplo, en 1338 John Wycliffe teólogo de Oxford, Inglaterra, tradujo al inglés la versión latina, La Vulgata, de la Biblia. Toda copiada a mano. Como no sabía griego ni hebreo no pudo cotejarla con los manuscritos y códices originales en esas lenguas. En 1408, cincuenta años después de su muerte, fue prohibida la lectura de su Biblia. En 1415 su cuerpo fue exhumado y quemado.

En 1456 vio la luz la primera Biblia en latín producida por el impresor alemán Johannes Gutenberg: La Biblia de 42 líneas (nombre referido al número de líneas impresas en cada página), que se considera el primer libro impreso con tipografía móvil[1].

Como la primera producción de 150 biblias le llevó más tiempo del que pensaba, tuvo que pedir varios préstamos al prestamista Johannes Fust. Al no poder cumplir con los plazos establecidos, el prestamista le retiró el crédito y se quedó con el negocio de Gutenberg que pasó a ser administrado por su yerno, Peter Schöffer, ducho para entonces en las artes de la nueva impresión, como socio-aprendiz de Gutenberg que había sido. Aquellas primeras Biblias impresas fueron vendidas rápidamente a altos cargos del clero, incluida la Santa Sede, a muy buen precio. Pronto empezaron a llover encargos de nuevos trabajos. La rapidez de la ejecución fue sin duda el detonante de su expansión, que hizo posible que más personas pudieran leer la Biblia, a pesar de que todavía fueran únicamente los nobles y educados.

Martín Lutero

Martín Lutero

Martín Lutero ingresa en 1507 en la orden religiosa católica de los agustinos. En el convento prosigue sus estudios y se convierte en un experto en la Biblia y en los autores cristianos medievales. Logra el doctorado universitario y es contratado para dar clases en la nueva Universidad de Wittenberg, que era la capital del ducado de Sajonia.

Muchos empezaron a considerar la práctica de las indulgencias como un abuso escandaloso y la culminación de una serie de prácticas anticristianas fomentadas por el clero, pero será Lutero el primero que expondrá públicamente su opinión contraria a las mismas.

Para Lutero las indulgencias eran una práctica que no estaba basada en la Biblia, una estafa y un engaño a los creyentes con respecto a la salvación. Después de Martín Lutero haber debatido en la cátedra y enseñado desde el púlpito, el 31 de octubre de 1517 clavó sus 95 tesis en la puerta de la iglesia de Wittenberg, en las que atacaba las indulgencias y esbozaba lo que sería su doctrina sobre la salvación solo por la fe. Se considera que aquel documento fue el comienzo de la Reforma Protestante.

Al principio Lutero trata de reformar a la Iglesia Católica de su tiempo, desde dentro. Gracias a la imprenta sus 95 tesis se difunden rápidamente por toda Alemania, y se convierte en un héroe para todos los que deseaban una reforma de la iglesia. Al principio, Roma no dio demasiada importancia a las ideas de Lutero, ni a sus postulados en contra de la doctrina de la salvación por las obras, pero muy pronto tuvo que reaccionar ante las noticias que llegaban de Alemania, de que gran parte de la gente, entre los que se encontraban muchos nobles, estaba desafiando la autoridad papal.

Las discusiones públicas entre los emisarios del papa León X y Lutero se sucedieron durante los tres años siguientes, mostrando que los postulados que defendía Lutero, basados únicamente en la Palabra de Dios como autoridad para la fe y la práctica cristiana, estaban cada vez más alejados de los de Roma. El 15 de junio de 1520, como respuesta a las enseñanzas de Martín Lutero y sus 95 tesis, sobre todo a las que se oponían al papado, el papa emite la bula papal Exsurge Domine, por la que se le conmina a retractarse. El desenlace se precipitó cuando el reformador quemó públicamente una copia de la bula[2]. Lo que le valió la excomunión y por ende la consumación de la ruptura con Roma y el inicio formal de la Reforma ya sin posibilidad de retorno.

Retrato de Carlos I sentado, (Tiziano)

En 1521, el recién nombrado emperador del Sacro Imperio Romano, Carlos V de Alemania y I de España, convocó una Dieta (asamblea de todas las autoridades del imperio) en la ciudad alemana de Worms, a la que invitó a Lutero para que expusiera su posición doctrinal. Carlos V no fue convencido por Lutero, al contrario, el emperador hizo una declaración de lealtad y fidelidad a los principios de la Iglesia Católica. Desde entonces la dinastía de los Habsburgo se convertirá en la primera defensora de la Iglesia Católica en contra de los protestantes.

En el camino de regreso a Wittenberg, y con el fin de protegerlo, Lutero fue secuestrado por emisarios del duque Federico III de Sajonia, mecenas del arte y la cultura. Lo escondió con otro nombre en el castillo de Wartburg. Lutero aprovechó ese tiempo para llevar a cabo su primera traducción de la Biblia al alemán. Federico se negó a entregarlo al emperador Carlos V. Fue en 1529, en la Dieta de Spira, que los nobles alemanes que aceptaron la Reforma protestaron por la anulación de la tolerancia religiosa concedida anteriormente. Es de ese hecho que procede el nombre de protestantes.

El año siguiente Carlos V llamó a otra Dieta en la ciudad de Augsburgo. En ella intentó conseguir que los luteranos y los católicos se pusieran de acuerdo para aceptar una doctrina cristiana común que superase la división religiosa. Lutero fue invitado de nuevo a asistir, pero se negó y envió en su lugar a su discípulo Philipp Melanchthon. Los esfuerzos de Carlos V en la Dieta fueron inútiles, pues Melanchthon se negó a cualquier acuerdo, y en su lugar los protestantes redactaron la llamada Confesión de Augsburgo, en la que exponían sistemáticamente los principios de su doctrina.

Lo que significó la Reforma

¿Cuáles fueron los principios básicos de la Reforma que hicieron que la Palabra de Dios recobrara el lugar que nunca debió de dejar de tener en la vida del cristiano?

  1. Solo la Escritura. La doctrina de que la Biblia es por sí sola la autoridad para la fe y la práctica cristiana.
  2. Solo por fe. La justificación es solo y únicamente por la fe en Jesucristo, y no por la obras. El apóstol Pablo escribió claramente sobre esto: “Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley” (Romanos 3:28). “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos 5:1).
  3. Solo por Gracia. La salvación es solo por la gracia de Dios. “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios” (Efesios 2:8).
  4. Solo por Cristo. Solamente por medio de la obra de Cristo hay salvación. La Reforma hizo un llamado a la iglesia a regresar a la fe solo en Cristo como único mediador entre Dios y el ser humano, como Pablo había escrito muy claramente: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1 Timoteo 2:5).

Aunque hoy la inmensa mayoría de los evangélicos no somos luteranos, seguimos bebiendo de esos principios básicos. Lutero y los demás grandes reformadores, como seres humanos, tuvieron aciertos y errores, pero no podemos negar que fueron guiados por profundas convicciones bíblicas que les llevaron a estar dispuestos a jugarse la vida por su fe, a romper las ataduras que tenían a la Palabra de Dios confinada y abrieron el camino a una nueva comprensión y práctica del cristianismo.

Busto de William Tyndale

La Biblia traducida a las lenguas vernáculas

Una de esas ataduras era que la única Biblia aprobada por la Iglesia Católica, era la versión latina, La Vulgata. La Reforma iba a hacer que esas cadenas se rompieran también, aunque no sin costo. En 1522, el sacerdote católico, William Tyndale, en Inglaterra, puso en su corazón traducir la Biblia al inglés directamente del griego pasando por alto la versión católica latina, La Vulgata. Encontrando una fuerte oposición huyó para Alemania. Tyndale dijo al papa: “Si Dios me hace merced de seguir vivo, de aquí a no muchos años lograré que el muchacho que guía el arado sepa más de la Escritura que vos”.

Su versión de la Biblia fue condenada por el obispo Tunstall diciendo que tenía dos mil errores. Sin embargo, lo que quiso demostrar era la diferencia clásica entre las biblias latinas y las griegas, y la importancia vital de traducir del original griego, en lugar de ir del griego al latín, y del latín al inglés. El 6 de octubre de 1536 Tyndale fue estrangulado, quemado, y su cuerpo despedazado por la pólvora. Sus últimas palabras fueron: “Señor abre los ojos del rey de Inglaterra”[3]. Una década antes habían quemado su traducción. Ahora lo habían hecho con el traductor.

Él, junto con Lutero, y los demás reformadores, en diferentes países, abrieron las compuertas para que la Palabra de Dios empezara a fluir traducida en las lenguas que hablaba y entendía el común de los mortales.

Juan de Valdés fue una de las figuras más originales del protestantismo español. Desarrolló sus tesis reformistas al margen de los grandes reformadores protestantes Martin Lutero y Juan Calvino. Aunque coincidió con ellos en la tesis fundamental de la justificación por la fe sola, su análisis del texto bíblico es propio y original. Tuvo que exiliarse en Italia cuando ni siquiera su hermano, a la sazón secretario de Carlos V, podía ya protegerlo de la Inquisición en España. Allí tradujo al español porciones de la Biblia reuniendo a su alrededor a muchos discípulos.

En 1551 la Inquisición española prohibió la Biblia en la lengua común por las mismas razones que en otros países en Europa, porque podría debilitar la unidad de los reinos y el poder de Roma. En 1575 incluso Teresa de Ávila fue interrogada, molestada, amenazada y estuvo a punto de ir a prisión perseguida por la Inquisición, según nos refieren los escritos del padre Gracián.

Casiodoro de Reina

En 1520 nace Casiodoro de Reina en Montemolín (Badajoz). Siendo monje jerónimo observante conoció las doctrinas evangélicas en su propio monasterio, el Monasterio de San Isidoro del Campo en Santiponce, Sevilla. Entre los monjes, crece la sospecha de que la Inquisición sigue muy de cerca sus actividades. Pese al riesgo, doce monjes toman la decisión de dirigirse a Ginebra a través de varias rutas. Durante el verano de 1557 huyen del monasterio, incluyendo a Cipriano de Valera. De los que no lograron escapar, unos cuarenta fueron quemados en los autos de fe de 1559 (24 de septiembre), 1560 (22 de diciembre) y 1562 (26 de abril); otros fueron condenados «en ausencia».

Es en Ginebra donde Casiodoro comienza la que será la gran labor de su vida, la traducción al castellano de la Biblia desde sus lenguas originales. Perseguido por la Inquisición, Felipe II puso precio a su cabeza. Casiodoro de Reina se traslada a Inglaterra, donde contrae matrimonio en 1563 y muere en 1602. Tuvo que viajar constantemente por toda Europa, viviendo en ciudades como Londres, Estrasburgo, Amberes y Basilea. A pesar de la persecución, la primera traducción completa de las Sagradas Escrituras en castellano, basada en los textos de las lenguas originales, fue publicada en 1569 en Basilea, Suiza, y dada a conocer como la Biblia del Oso, porque presenta en su portada a un oso comiéndose un panal de miel que se encuentra en medio de un árbol hendido por la mitad.

Biblia del Oso

Cipriano de Valera, nacido alrededor de 1532, en Valera la Vieja, (Badajoz) y compañero de Casiodoro de Reina, se establece en Amberes y fue instrumento para hacer la primera revisión de la Biblia del Oso, revisión que fue publicada en 1602 como la Biblia del Cántaro. Hasta el día de hoy la Biblia Reina- Valera, con sus sucesivas revisiones, es la más usada por los cristianos evangélicos de habla española.

En 1585 las tropas del Felipe II se apoderaron de la ciudad y Cipriano tuvo que retornar a Francfort donde murió en 1594, siendo pastor adjunto en la ciudad.

También los alemanes, los franceses y los holandeses lograron copias de la Biblia en sus propias lenguas. Llegar a tener la Biblia en la lengua vulgar fue una verdadera lucha a vida o muerte de muchos hombres y mujeres.

Así que no es difícil observar que fueron una serie de circunstancias religiosas, políticas, económicas y sociales las que hicieron de catalizador para que se llevara a cabo la Reforma.

En España la dura y persistente Inquisición se encargó de anular cualquier intento de reforma y modernidad.

Que las personas no letradas ni eruditas pudieran empezar a entender la Biblia, y los principios fundamentales evangélicos que contiene, especialmente la gracia incondicional de Dios, abrió la puerta a una nueva visión de la relación de Dios con el ser humano, que sería un poderoso agente de la revolución social, política y ética. Conceptos como la dignidad humana, la libertad de creencias, de pensamiento y de expresión empezaron a abrirse paso, produciendo progreso en las ciencias, la economía, la educación, etc., en Europa y donde quiera que la Biblia se acercó al pueblo con su proclamación del amor y la gracia de Dios para con todos los seres humanos sin distinción.

Así que hay muchas razones para que este año 2017, mostrando la unidad de los evangélicos en Jesucristo y en la Biblia, se esté celebrando el 500º aniversario de la Reforma con la participación de la inmensa mayoría de las iglesias y de los hermanos y hermanas evangélicos-protestantes.

Se pretende que el aniversario no sea únicamente un recuerdo histórico, sino que basado en algunos de sus valores esenciales marque también un antes y un después que siga afectando positivamente a la sociedad en su:

Transformación. Los reformadores, con sus aciertos y errores, abrieron un camino de transformación espiritual que influyó en el curso de la historia y de la sociedad, y que sigue teniendo todo su potencial para seguir influyendo.

Regeneración. El mensaje de la Reforma es la persona de Jesucristo, fundamento de la fe, de una experiencia de regeneración y de relación personal con Dios.

Progreso. La Reforma tuvo efectos que trascendieron las fronteras de la religión, desencadenando una era de progreso en la ciencia, la economía, la educación, la política y la atención social en Europa y en el mundo.

Reconciliación. La Reforma considera que la reconciliación es una misión fundamental de la Iglesia. Reconciliación con Dios y con los semejantes, pero también con nuestro entorno natural y social, debiendo trabajar para asentar una cultura de la convivencia, los derechos humanos y la paz.

Revelación. La Reforma difundió la palabra de Dios en el lenguaje del pueblo y defendió su interpretación científica, sin imposición dogmática. Reconoció y reconoce su autoridad como norma de fe, promueve su lectura y meditación como fuente de iluminación y dirección personal.

Con la ayuda de Dios se confía que el 500º aniversario de la Reforma sirva también para que el resto de la sociedad deje de asociar a los cristianos evangélicos con una connotación negativa, como algo ajeno, oscuro y sospechoso; y que en un clima de libertad, respeto y apertura, puedan compartir con los demás ciudadanos los principios y valores que el paso de los siglos ha demostrado que han sido poderosas y positivas influencias, necesarias para conformar sociedades más justas, honestas, solidarias y con más esperanza. Valores y principios que nuestra sociedad sigue necesitando hoy.


[1] Ficha biográfica. Museo Gutenberg, Maguncia

[2] Martin Brecht, Martin Luther (Philadelphia: Fortress, 1985).

[3] Tyndale, citado en Foxe, Libro de los Mártires de Foxe, Pág. 83

Acerca de Pedro Rufián Mesa

Pedro Rufián Mesa es Director Nacional de la Comunión Internacional de la Gracia en España y Director-Editor de la Revista “Verdad y Vida”. Estudió Teología en Ambassador University.

1 comentario

Escribe tu comentario: