
En la tentación Satanás le dijo al Señor Jesús: “SI ERES EL HIJO DE DIOS… dí a esta piedra que se convierta en pan.”
Con esta declaración Satanás quería tentar a Jesús para que usara sus poderes. Y si no los usaba no era el Hijo de Dios. En otras palabras el diablo le decía a Jesús: Si no usas tus poderes es porque eres un simple hombre, el hijo natural de una mujer, ni siquiera eres hijo de José. Satanás hizo correr el rumor que Jesús era hijo de fornicación.
Esa misma táctica la usa Satanás contra todo ser humano. A la humanidad le ha hecho creer que no es creación especial de Dios. En los círculos intelectuales se cree en la teoría de la evolución.
Satanás también le quiere quitar la esperanza a los cristianos, los quiere desanimar. En ocasiones usa circunstancias y personas para decirnos, como le dijo a Cristo: si eres hijo de Dios, preocúpate por tu pan. Olvídate de cosas espirituales, eso no vale la pena. Quiere hacernos dudar de nuestra condicion de herederos de la vida eterna. Le dice al cristiano, deja de pensar que eres especial. Tu no vales nada, deja de creer en cuentos de gloria futura, eres un simple humano mortal.
Debemos tener fe firme en Dios y en Su Hijo Jesucristo a pesar de cualquier circunstancia. Dios es nuestro Padre Celestial, nosotros sus hijos y él si cumplirá sus promesas de vida eterna para todo aquel que sinceramente le busca. Creámosle a Dios. El desea que vivimos una vida llena de sentido y de propósito.
Jesús le contestó: “Escrito está, no solo de pan vivirá el hombre sino de toda palabra que Dios”.
Pero a los seres humanos Satanás sí ha logrado engañar haciéndoles creer que la necesidad más apremiante de la vida es lo material. Las personas se preocupan en ocasiones demasiado por las cosas de este mundo. Cierto, como cristianos debemos trabajar y proveer para nuestra familia, para dar el pan a nuestros hijos. Pero hay personas que creen que lo material es el todo del hombre. Se dejan absorber por las necesidades de esta vida y se olvidan de Dios.
Las Sagradas Escrituras nos cuentan de una mujer llamada Marta que “se preocupaba con muchos quehaceres”. En su preocupación por atender lo mejor posible al Señor Jesús se enfocó tanto en las cosas secundarias que terminó perdiendo la dimensión de las cosas espirituales. Mientras tanto su hermana María se había sentado a los pies de Jesucristo para escucharle. El Señor dijo: “Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero SOLO UNA COSA es necesaria y María ha escogido la buena parte la cual no le será quitada”.
En la vida debemos establecer prioridades. Para muchas personas las prioridades son lo material. En eso pasan su vida sin buscar primeramente al Señor Jesucristo. Eso es precisamente lo que Satanás desea: que nos detengamos tanto en conseguir las cosas elementales de la vida que no le demos oportunidad a lo espiritual.
El Señor Jesús dijo: “Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios” La vida eterna está en conocer a Dios y a su Hijo Jesucristo quien es el verdadero pan del cielo que descendió a esta tierra para que podamos tener verdadera vida.
La segunda manera como Satanás quiso tentar a Jesús fue ofreciéndole el dominio de este mundo, el poder de todos los reinos, si postrado le adoraba. Satanás tienta de la misma manera a muchos,. Les dice: bueno, ya tienes lo necesario pero mira el mundo, el poder y todas las cosas que te puedo dar si me adoras.
La vida de algunas personas se centra en el dinero y en lo que el dinero puede comprar. Se miden a sí mismos según la cantidad de dinero que tienen. Se llega al extremo de no importar cómo se consiga ese dinero. Por eso oímos en las noticias que personas muy importantes que seguramente no tendrían necesidad de robar, sin embargo son denunciados por escandalosos desfalcos o robos a sus empresas. Nunca están satisfechos. Siempre desean más. Quieren tener casas, fincas, tierras, ganados, cuentas bancarias, autos lujosos, sin importar lo que otros padezcan. Satanás quiere esclavizar a las personas a lo material, a la búsqueda y satisfacción de los deseos de la carne y de los ojos.
Las Escrituras nos advierten que : “raiz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe y fueron traspasados de muchos dolores. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición”. Esta parece una descripción de nuestro tiempo.
Muchos de los males de la sociedad provienen de la desmesurada codicia por lo material. La amonestación de Jesús es: Buscad primeramente el Reino de Dios y su Justicia. Como cristianos tenemos que buscar y practicar la justicia de Dios. Debemos usar las palabras de Jesús: “Vete de mi Satanás, porque escrito está: al Señor tu Dios adorarás y a él solo servirás”
Después Satanás llevó a Jesucristo a Jerusalén y le puso sobre el pináculo del templo y le dijo: Si eres el Hijo de Dios, échate de aquí abajo, porque escrito está: “a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden,.. y En sus manos te sostendrán para que no tropieces con tu pie en piedra”
El diablo tergiversó el salmo 91:11,12 que dice “Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos” Se refiere a ser guardados en lo espiritual, guardados del mal y de las asechanzas del maligno. Pero el diablo lo usa para querer resaltar lo físico, para sugerirle a Cristo que use a Dios como a un genio de una lámpara para que cumpla sus caprichos.
En nuestros días algunas personas usan las Escrituras para apoyar su idea de que todas las cosas físicas que pidamos a Dios el nos las dará ya y ahora, con solo declararlo. Creen que Dios es como un genio que sale de su lámpara cada vez que nosotros la frotamos mediante algunas oraciones, para hacer nuestra voluntad. Algunas personas creen que eso es fe. Sin embargo esa fe está fundamentada sobre falsas premisas.
Algunos pueden pensar que llegar a ser cristiano asegura: cosas materiales. Y aunque el Señor Jesucristo siempre nos provee lo necesario; su promesa no es necesariamente abundancia de bienes materiales en este mundo. Su promesa tiene que ver principalmente con la vida eterna: Dios nos está formando a la medida, altura y plenitud de la madures de Cristo Jesús. La creación de Dios en nosotros y sus promesas tienen que ver con salvación espiritual. Aunque ciertamente nunca dejará de proveernos lo necesario en este mundo.
Posteriormente Satanás tentó a Jesús ofreciéndole la potestad y la gloria de los reinos del mundo. Satanás le estaba proponiendo a Jesús: mira, no tienes que sufrir la cruz, no tienes que pasar por dolores ni persecución, no tienes que someterte a tu padre para lograr lo que yo te puedo dar ya mismo sin dolor, sin angustias, sin tener que esperar, sin sacrificios dolorosos. Toma ya, ahora mismo la potestad y la gloria de los reinos del mundo. Naturalmente que Jesucristo rechazó esa propuesta.
De igual manera Satanás le ofrece al hombre la gloria y la potestad ya, ahora, si se aparta de Dios. El paquete chileno que ofrece Satanás es: mira, no tienes que sufrir ni ejercer su tal dominio propio. Yo te puedo dar felicidad ya ahora, no tienes que esperar, no tienes que ser probado ejercitándote en supuestas disciplinas del bien. No tienes orar ni estudiar las Escrituras. Yo te ofrezco ya una vida emocionante, salpicada de alegría, de gozo de la carne. Te daré fiestas con toda clase de placeres. No tienes que someterte a supuestas fidelidades matrimoniales.
Nuestra sociedad se caracteriza por lo instantáneo. Se cree que las cosas se pueden adquirir sin tiempo ni disciplina, ni fe, ni dedicación, ni perseverancia, ni obediencia, ni constancia, ni una vida en santidad. La gente quiere recibirlo todo ya. Y Satanás quiere engañarlos ofreciéndoles ya, ahora, lo que solo se puede recibir de parte de Dios después que ser probados y vivir en obediencia a Jesús.
Como cristianos a veces olvidamos que somos peregrinos en esta tierra y que estamos en un período de entrenamiento, de capacitación espiritual, que la creación espiritual no ha sido terminada y que estamos en ese proceso de que Cristo sea formado en nosotros mediante su Espíritu Santo. Es necesario perseverar en santidad hasta que nuestros sentidos estén ejercitados en el discernimiento del bien y del mal y lleguemos a la estatura y la plenitud del Señor Jesús. Y eso toma tiempo.



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