Héctor Barrero
En Lucas 12 el Señor Jesús presenta una parábola para advertir sobre la avaricia a unos hombres que peleaban por una herencia y habían venido a Jesús para que él les solucionara su problema.
Les dijo: “¡Tengan cuidado! Absténganse de toda avaricia; la vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes. Muchos religiosos del tiempo de Jesús creían que su abundancia material era sinónimo de bendición divina. Que su riqueza era una recompensa de Dios a su obediencia. Por eso se esforzaban por tener más para mostrar a los demás que el favor de Dios estaba con ellos. Pero al final se volvían codiciosos y al final todo lo median por el dinero. Nada diferente a nuestros días cuando algunos cristianos se jactan de sus bienes materiales para mostrar a los demás que tienen el favor divino. En realidad son amadores del mundo y de lo que el mundo ofrece.
En la Parábola Jesús dijo: “el terreno de un hombre rico le produjo una buena cosecha. Así que se puso a pensar: ¿Qué voy a hacer? No tengo dónde almacenar mi cosecha. Por fin dijo: Ya se lo que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes, donde pueda almacenar todo mi grano y mis bienes. Y diré: alma mía, ya tienes bastantes cosas buenas guardadas para muchos años. Descansa, come, bebe y goza de la vida. Pero Dios le dijo: ¡Necio! Esta misma noche te van a reclamar la vida ¿y quién se quedará con lo que has acumulado?- Así le sucede al que acumula riquezas para sí mismo en vez de ser rico delante de Dios”.
¿Qué significa ser rico delante de Dios? ¿Acaso el objetivo de nuestra vida es acumular riquezas? ¿Son siempre las riquezas y la prosperidad económica un signo del agrado de Dios con nosotros? ¿Porqué tantas personas en las iglesias van a que les profeticen prosperidad? ¿Es el evangelio de las promesas económicas el evangelio del Señor Jesucristo? ¿Es cierto que si sembramos Dios nos devuelve 100 veces más? ¿Es apropiado llevar nuestros bienes, el televisor, el reloj, y sembrarlo en una iglesia para asegurar prosperidad? ¿Es el dinero la motivación para ir a la iglesia?
Te invito a escuchar la primera parte de la charla “Principios de Finanzas”. Puedes descargar el MP3 aquí,
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El avaro jamás será dichoso.
El avaro malvive y no se gasta
ni una de sus monedas apiladas,
inservibles, mugrientas.
Y eso es imperdonable.
Porque el avaro, como todos,
morirá cualquier día, pero sin haber visto
el brillo de los ojos más amados
al abrir un regalo.
Amalia Bautista
(Poemario tres deseos, “Pecados”)
Hermano Barrero, para variar sus articulos referentes a la economía y la prosperidad, me ayudan (y supongo que a muchos hermanos también) a conocer y discernir la divina Palabra.
Sin embargo en este articulo, usted deja unas interrogantes al final del mismo, me gustaría y si no fuera molestia para usted, conocer sus propias respuestas.
Que Dios lo siga Bendiciendo