Un reflejo del amor de Dios

¿Recuerdas algunos de los consejos que tu madre te daba cuando eras niño? Yo recuerdo a mi mamá repitiendo perlas de sabiduría tales como:

·Ponte ropa interior limpia cada mañana; nunca sabes cuando tendrás un accidente.

·¡Cierra esa puerta! No naciste en un establo.

·No hagas esa terrible cara o se te va a quedar así.

·Si no puedes decir algo agradable, mejor no digas nada.

·No te metas eso en la boca, no sabes donde ha estado.

·Ten cuidado con las tijeras o te sacarás un ojo.

En varios países alrededor del mundo, incluyendo Chile, Colombia, Honduras, Puerto Rico, Uruguay, Venezuela y los Estados Unidos, el segundo domingo de Mayo se celebra el día de la Madre. En El Salvador, Guatemala y México se celebra el 10 de Mayo. Otros países lo celebran en otras fechas, pero más de 40 países tienen una celebración anual para las madres, En Inglaterra, por ejemplo, desde el siglo XVII, el cuarto domingo de cuaresma se celebra como el domingo de la Maternidad. Esta celebración comenzó como un día en que los aprendices y sirvientes, que en general viven con sus empleadores, podían regresar a casa para honrar a sus madres. Ya para el siglo XIX esta costumbre casi había desaparecido, pero volvió a florecer después de la Segunda Guerra Mundial, cuando la devoción de los norteamericanos estacionados en Inglaterra la hizo revivir.

En los Estados Unidos, el día de la Madre comenzó gracias a la labor de Ana Jarvis de Grafton en West Virginia. Ana hizo una campaña de envío de cartas que eventualmente motivó el anuncio del Presidente Woodrow Wilson en 1914, en el que proclamó la celebración nacional del día de la Madre el segundo domingo de mayo de cada año.

Aunque los consejos de una madre no siempre son apreciados, nuestras mamás siempre tienen nuestro bienestar en su corazón. Ellas aman a sus hijos y se sacrifican por ellos. ¿Alguna vez te has preguntado de donde viene esa clase de amor? Viene de Dios. Él siempre quiere lo mejor para nosotros y creó a las madres para reflejar ese mismo amor. Aunque la Biblia en general presenta a Dios con imágenes masculinas, también usa imágenes maternales. En Isaías 66 versículo 13, Dios nos dice: Como un hombre es consolado por su madre, así yo los consolaré a ustedes”.

Y en Lucas 13:34 Jesús habla desde un punto de vista maternal al lamentarse de cómo lo rechazó Jerusalén: ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como reúne la gallina a sus pollitos debajo de sus alas, pero no quisiste!

Piensa en los mejores recuerdos de tu madre. Su amor por ti es un reflejo del amor que Dios te tiene. Él es la fuente del amor que las madres y los padres dan a un hijo. Tú sabes, no solo se trata de salir a cenar o de la obligatoria llamada telefónica a la mayoría de mamás. Se trata de compartir tiempo con sus hijos e hijas para reafirmar los lazos de amor maternal. Aún en la cruz, Jesús honró a su madre, María, pidiéndole a su discípulo y amigo Juan, que velara por ella.

Las madres son maravillosas, y mientras les agradecemos por todo lo que significan para nosotros, también podemos agradecer a Dios por hacerlas como son.

Soy Joseph Tkach, hablando de la vida.