Queda, por tanto, un reposo sagrado para el pueblo de Dios. Hebreos 4:9
¿Acaso Hebreos 4:9 ordena a los cristianos a que guarden el sábado?
La epístola a los Hebreos fue dirigida a creyentes judíos que probablemente estaban todavía participando en las costumbres del judaísmo. La epístola explica que el antiguo pacto ha sido anulado y que sus reglamentos se han echado a un lado. Cuando menciona sabbatismos en Hebreos 4:9, no está introduciendo secretamente una afirmación de una ley del antiguo pacto.
A lo largo de la epístola, se les amonesta a los hebreos creyentes diciéndoles que Jesús es mucho, mucho más que cualquier cosa que el antiguo pacto pudiera tener. Jesucristo es el centro principal de la epístola. Se menciona el diezmo, por ejemplo, sólo porque éste muestra la superioridad de Cristo sobre los sacerdotes levitas. Se menciona también sabbatismos, no como un punto en sí mismo, sino porque ilustra algo acerca de la superioridad de la fe en Cristo.
Jesús es mejor que los ángeles, mejor que Moisés, mejor que Aarón, mejor que todos los rituales. Él los ha reemplazado a todos cumpliendo con las verdades espirituales que representaban, haciendo su actuación física innecesaria. Hebreos 4:9 no ordena la continuación de una de las prácticas del antiguo pacto.
Comencemos nuestro análisis en Hebreos 3: “Por lo tanto, hermanos, ustedes que pertenecen al pueblo de Dios, que han sido llamados por Dios a ser suyos, consideren atentamente a Cristo Jesús, el apóstol y sumo sacerdote… Pero Jesús merece más honor que Moisés” (vers. 1-3). Luego, la epístola cita del Salmo 95, recordándoles a los hebreos que sus antepasados endurecieron sus corazones y fueron infieles y desobedientes bajo el liderazgo de Moisés.
No endurezcan sus corazones, la epístola exhorta, haciendo eco a lo que se señaló en Hebreos 2:1-3. Los cristianos hebreos aparentemente fueron tentados a volver al judaísmo, y la epístola los exhorta a que sean fieles a la superioridad de Jesucristo. Escuchen lo que Jesús dice (1:2; 2:1). Mirémoslo a él, no a Moisés, como nuestra autoridad en la fe y en la práctica. Mirémoslo a él como nuestro Sumo Sacerdote en el cielo, no a los sacerdotes levitas en el templo, que sólo son sombras y copias de la verdad espiritual (8:1-5; 10:1).
La epístola nos exhorta a no desviarnos del Dios viviente (3:12). Mantengamos nuestra fe en Cristo firmemente hasta el fin (3:14). No endurezcamos nuestros corazones (3:15). No podemos agradar a Dios si no tenemos fe (3:19; 11:6).
La epístola hace una analogía entre los israelitas entrando a la Tierra Prometida y los cristianos entrando a la mejor promesa del nuevo pacto. La analogía, nuevamente, tiene como propósito demostrar la superioridad de Cristo. Cuando los israelitas se encontraban en el desierto, enviaron espías a Canaán para explorar la tierra que el Señor les iba a dar. Sin embargo, la mayoría de los espías israelitas tenían temor de los cananeos, y la mayoría del pueblo les creyó a los espías en lugar de creerle a Dios. Por tanto, Dios declaró que, puesto que les había faltado fe y no obedecieron su mandato de invadir a Canaán, no entrarían en la Tierra Prometida: “No entrarán en mi reposo” (Números 14:26-29; Salmos 95:11; Hebreos 3:11). En este salmo, “reposo” era una metáfora por la promesa del antiguo pacto, la tierra de Canaán.
La siguiente generación de israelitas entró en la Tierra Prometida bajo el liderazgo de Josué. No obstante, aun después de que entraron en la Tierra Prometida, Dios continuó advirtiéndoles, en el salmo, que no endurecieran su corazón, para que no perdieran la oportunidad de entrar en el descanso de Dios. Así es que el salmo estaba señalando hacia el descanso futuro (4:8). La Tierra Prometida había sido un tipo físico o una prefiguración de un descanso espiritual al que los israelitas no habían entrado aún.
La epístola a los Hebreos continúa el mensaje: No endurezcan su corazón, y no rechacen la enseñanza de Jesús. No sean incrédulos ni desobedientes, sino continúen confiando en Jesús y obedeciéndole.
A los cristianos se les ha dado el nuevo pacto, con mejores promesas espirituales. Ellos participan en este nuevo pacto mediante la fe en Jesucristo. Entran en el descanso de Dios, su promesa, mediante su fe en Jesucristo. “Pero los que hemos creído entramos en el reposo” (Hebreos 4:3), y ese es el “descanso” del cual el salmista estaba hablando (vers. 3). Ahora bien, debido a que hemos entrado en el descanso de Dios, debemos “tener cuidado, no sea que alguno de ustedes no lo logre” (vers. 1, Versión Popular).
El descanso espiritual del cual el salmista habló, el descanso al que Dios quiere que entremos, ya está aquí en Jesucristo. Algunos no lograrán entrar en él si abandonan su fe en Jesucristo. Debemos asegurarnos de no perder la fe y así perder el descanso en el cual ya hemos entrado.
En Cristo, tenemos descanso. Él nos ha liberado del antiguo pacto, el cual era un yugo difícil de llevar, y nos ha dado un nuevo pacto, que por ser un yugo mucho más fácil de llevar se le llama “descanso” (Mateo 11:28-30). Cuando estamos en Cristo, nos encontramos en un descanso espiritual. Ya hemos comenzado a experimentar las mejores promesas de Dios.
Dios exhorta a su pueblo a entrar en su descanso, y el lugar donde la Escritura dice que Dios descansó es en el séptimo día de la creación (Hebreos 4:4). Se nos invita a entrar en el descanso de Dios del fin de la creación, creyendo en el Hijo de Dios. Por la fe nos hemos unido con Dios en su descanso. Por la fe, hemos venido a ser una nueva creación, creados de nuevo. Hemos sido introducidos en el reino de Dios.
Nuestra nueva creación no ha sido todavía terminada, pero ya hemos entrado en su descanso. Hemos sido reconciliados y tenemos compañerismo con Dios mediante nuestro Sumo Sacerdote, así como Adán y Eva tuvieron compañerismo con Dios antes de pecar. Por la fe en Cristo, hemos entrado en el descanso de Dios, tal como lo predijo el salmista.
Hemos entrado en el katapausin descanso de Dios, el mismo tipo de descanso que él tuvo en el primer séptimo día.39 “Porque el que entra en ese lugar de reposo de Dios, reposa de su trabajo, así como Dios reposó del suyo” (4:10, Versión Popular). Esto es mucho más significativo que descansar un día a la semana, porque la epístola ya ha indicado que “Dios había terminado su trabajo desde que creó el mundo” (4:3, Versión Popular). El descanso de Dios es un descanso permanente, y el descanso del creyente también lo es.
Mientras tengamos fe en Cristo, no importa en cual día de la semana estemos, hemos entrado en el descanso de Dios y estamos descansando de nuestro propio trabajo. Nuestro propio trabajo no nos puede salvar, pero somos salvos por gracia mediante la fe en Cristo. Entramos en el descanso de Dios permanentemente por medio de la fe en Cristo.
“De manera que todavía queda un reposo (sabbatismos) sagrado para el pueblo de Dios” (4:9, Versión Popular). El escritor está usando una palabra diferente, pero no se está refiriendo a un descanso diferente. Ambas palabras se usan como metáforas para la salvación. Como se puede ver por las palabras “entonces” o “por tanto”, es el mismo descanso que se menciona en el versículo 8, el “descanso” de la salvación.
Cuando el pueblo entró a la Tierra Prometida, Josué no les dio el descanso espiritual (katapausin) de Dios. Por eso es que el salmista, siglos más tarde, habló acerca de otro día. Por tanto, el versículo 9 dice, por esa razón, debido a que el salmista habló de un futuro descanso (katapausin), lógicamente entiende que todavía queda un descanso sabático (sabbatismos) para el pueblo de Dios, y, versículo 11, debemos hacer todo esfuerzo por entrar en ese descanso (katapausin). Sin embargo, si el descanso sabbatismos fuera diferente del descanso katapausin, entonces faltaría lógicamente el sabbatismos simplemente porque el salmista habló acerca de un katapausin.
El versículo 10, el cual principia con “porque”, también presenta una conexión lógica entre sabbatismos y katapausin. Existe un sabbatismos para los cristianos porque han entrado en el katapausin de Dios. La conexión lógica no existiría si éstos fueran dos descansos diferentes.
La equivalencia de katapausin y sabbatismos se puede ver aún más en la manera paralela en que se emplean. En el versículo 1, el escritor dice que la promesa del descanso katapausin todavía está en pie. En el versículo 6, dice que todavía falta (apoleipetai) que algunos entren en el descanso katapausin, y en el versículo 9, dice que todavía queda (apoleipetai) un descanso sabbatismos para nosotros.
El escritor está usando las palabras para descanso como sinónimos, una aludiendo a la creación y la otra aludiendo a su conmemoración semanal, pero ambas se están refiriendo al mismo descanso al que los cristianos deben tratar de entrar. Es el descanso de la salvación que queda para que los cristianos entren y se aseguren de no perderlo por incredulidad. Se nos exhorta a entrar en este descanso por medio de la fe (vers. 11, 3).
Vamos a parafrasear el pasaje: Dios prometió un descanso, pero los primeros israelitas no entraron en él debido a su incredulidad y desobediencia. Josué los introdujo en la tierra, pero a los israelitas todavía se les exhortaba a entrar en el descanso prometido, el cual todavía era un descanso futuro. Por tanto, siendo que todavía queda una promesa de descanso, debemos cuidarnos de que algo nos evite entrar. Nosotros, quienes tenemos fe en Cristo, entramos en el descanso prometido, al cual se le llama descanso de Dios.
Dios descansó al final de la creación, por tanto, este es el descanso divino, el descanso sobrenatural, la promesa espiritual a la que los creyentes entran. Aunque algunos no llegan a obtener la promesa, falta aún que otros entren. Por eso es que el salmista estaba todavía exhortando a la gente a que escucharan la voz de Dios y a que le obedecieran.
Si Josué hubiera cumplido la promesa, Dios no hubiera inspirado al salmista a que continuara exhortando a la gente acerca del descanso prometido. La entrada de Josué en la Tierra Prometida fue un antitipo de una entrada espiritual a una promesa espiritual, un descanso espiritual. El salmista estaba hablando acerca de otro día, un día en el cual las personas podrían entrar en la promesa. Por tanto, todavía hay un descanso espiritual para el pueblo de Dios, porque cualquiera que entre en el descanso espiritual de Dios puede descansar de su trabajo, de la manera en que Dios cesó de su trabajo creativo. Por tanto, debemos esforzarnos por entrar en esta promesa espiritual, y no reincidir por ser desobedientes.
¿Por qué usa el escritor el vocablo sabbatismos? Hace clara referencia al sábado semanal, pero se está usando figurativamente. El autor nos está diciendo que este descanso espiritual es lo que el sábado semanal siempre ha representado. El sábado no fue sólo un recordatorio del descanso del fin de la creación y del éxodo, también miraba hacia adelante, prefigurando algo, como una sombra profética de una realidad venidera, nuestro descanso espiritual. Entramos en el descanso de Dios por la fe en Cristo (vers. 3), y al lograr esto, entramos en el descanso al cual Dios entró cuando completó su creación (vers. 3-4).
Nuestro descanso salvador es un descanso sabático, un cumplimiento del significado espiritual del día sábado. Si el autor hubiera querido hablar acerca del sábado, él hubiera usado la palabra sábado. Si hubiera querido hablar acerca de guardar una ley, podía haber dicho eso también. Pero él no usó esas palabras porque no estaba hablando acerca del día sábado en sí.
No está diciendo si es necesario o innecesario, no está tratando ese asunto. Por el contrario, él está diciendo que la promesa espiritual es un descanso sabático. El sábado representa la salvación. Aquí no se está discutiendo si se debe continuar observando el sábado como una representación semanal. El autor se está refiriendo a la salvación, al descanso espiritual prometido. Él habla de sólo un descanso sabático predicho, no una representación semanal de éste. Está hablando figurativamente del reino de Dios. Entramos en nuestro descanso espiritual por la fe en Cristo.
El escritor está describiendo una analogía, y hoy nosotros frecuentemente encontramos que las analogías son poco convincentes. Aun si hay paralelos, podríamos decir que eso no prueba nada, y no prueba que el sábado ya no es requerido en sus detalles del antiguo pacto. Eso es verdad. Hebreos nos dice lo que el sábado representa, pero no trata el comportamiento del cristiano con respecto al sábado. Para eso necesitamos ir a otro lado, por ejemplo, a las declaraciones de Pablo que ya hemos examinado.
En resumen, Hebreos 4 no nos está exhortando a guardar el sábado semanal, sino a entrar en el descanso de Dios por medio de la fe en Cristo. Venimos a Cristo, y él nos da descanso.
39 La versión Septuaginta usa la forma del verbo de katapausin en Génesis 2:2.


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