Viviendo y Compartiendo el Evangelio

¿Es malo celebrar Halloween?

Pregunta. ¿Les agradezco por el gran trabajo que hacen para el Señor. Me gusta mucho su enseñanza y asesoramiento. ¿Me pueden ayudar con las próximas festividades de Halloween? En su opinión, ¿está mal vestirse con disfraces, hacer una fiesta o dar golosinas a los niños disfrazados?

Respuesta. Algunos cristianos no ven nada malo con Halloween como un tiempo para que las familias lleven a los niños, que les encanta vestirse con disfraces, a su vecindario, para, con supervisión cuidadosa, recibir regalos y golosinas, yendo de casa en casa. Algunos de estos padres evitan los disfraces de brujas para sus hijos en preferencia a los disfraces de vaqueros, héroes de acción, ángeles, payasos o personajes de Disney – porque no quieren fomentar lo grotesco o lo oculto.

Otros cristianos participan en Halloween regalando no sólo dulces a los niños que lleguan a su puerta, sino también tarjetas de Escrituras y tratados evangelísticos. Al igual que casi cualquier otra celebración, en mi opinión los padres deben tratar de aprovechar el tema y la importancia de la ocasión para enseñarles a sus hijos acerca de lo que la Biblia nos enseña al respecto.

Hay algunos cristianos que creen que cualquier participación en esta festividad es mala porque se da realce  y se promueve a Satanás y sus demonios. En consecuencia, se niegan a tener algo que ver con Halloween. En estos casos, algunos padres, para que sus hijos no sientan que están perdiendo la diversión de disfrazarse, organizan fiestas y reuniones alternativas para los niños en esa noche.

La decisión de evitar todas las actividades de Halloween es una decisión personal según las perspectivas de cada persona. No hay duda de que los cristianos no deberían fomentar la brujería o el ocultismo. La Biblia es clara en que debemos evitar el mundo de las tinieblas y todos sus hechizos, encantamientos, los mediums, la adivinación del porvenir y las actividades demoníacas. Véase Éxodo 22:18, Levítico 19:31; 20:6,27; Hechos 8:9-24; 13:6-11; 19:19. Si usted y su familia evitan por completo el Halloween, está bien. Pero sería equivocado sentirse por eso mejor cristiano que los demás y tratar de demostrar que tiene la razón y que todos los demás están equivocados. Eso podría convertirse fácilmente en orgullo y arrogancia espiritual.

Sobre la base de la comprensión de Dios, definitivamente hay muchos temas que rodean Halloween que se oponen al evangelio de Jesucristo. Por ejemplo, muchos adolescentes y adultos usan esa noche como una excusa para dejar de lado los escrúpulos y los estándares normales, echando a un lado las inhibiciones y la moral. En tales casos, la inmoralidad y el comportamiento destructivo puede ser el resultado de celebrar “en el espíritu” de Halloween.

En resúmen, lo que nosotros y nuestras familias hacemos en Halloween es en última instancia, nuestra propia decisión personal – y como con cualquier decisión que tomamos como cristianos, debemos mirar nuestra participación (o falta de ella) a partir de una perspectiva centrada en Cristo, teniendo cuidado de no condenar a los que podrían tener una perspectiva ligeramente diferente. Halloween en sí no es el problema, tener una fiesta en esa noche no es un pecado ni es pagano – lo que hacemos y cómo nos comportamos sí podría serlo – es nuestra decisión.