Capítulo 6
La palabra escrita de Dios
¿Cómo sabemos quién es Jesús, o qué enseñó? ¿Cómo sabemos cuando un evangelio es falso? ¿Dónde está la autoridad para la enseñanza acertada y el sano vivir?
La Biblia es el registro inspirado e infalible de lo que Dios desea que sepamos y hagamos.Quizás usted haya visto el informe que se publicó en los periódicos acerca del "seminario acerca de Jesús", un grupo de eruditos que dicen que Jesús no dijo la mayoría de las cosas que la Biblia dice que Él dijo. Ellos utilizaron pepitas de diferentes colores para votar si diferentes dichos son auténticos. O quizás ha escuchado acerca de otros eruditos que dicen que la Biblia es una colección de contradicciones y mitos.
Muchas personas bien educadas descartan la Biblia. Muchas otras personas igualmente educadas creen en ella como un registro fidedigno de lo que Dios ha hecho y dicho. Si no podemos confiar en lo que la Biblia dice acerca de Jesús, por ejemplo, entonces sabremos casi nada acerca de Él.
El seminario acerca de Jesús comenzó con una idea preconcebida de lo que Jesús hubiera enseñado. Aceptaron los dichos que cuadran con esta idea, y rechazaron dichos que no, y de esa manera, en efecto, creando a un Jesús a su propia imagen. Esta no es buena erudición, y aun muchos eruditos liberales no están de acuerdo con el seminario.
¿Tenemos buenas razones para confiar en reportes bíblicos acerca de Jesús? Desde luego; fueron escritos unos pocos decenios después de la muerte de Jesús, cuando testigos oculares todavía vivían.
Los discípulos judíos frecuentemente se aprendían de memoria las palabras de sus maestros, o sea que es muy posible que los discípulos de Jesús preservaron sus enseñanzas con razonable exactitud. No tenemos evidencia de que inventaron dichos para lidiar con asuntos de la iglesia primitiva tales como la circuncisión. Esto sugiere que sus reportes de lo que Jesús enseñó son fidedignos.
Podemos confiar también en que los manuscritos fueron bien preservados. Tenemos algunas copias del siglo IV, y secciones más pequeñas del siglo II. Esto es mejor que todos los otros libros históricos. (La copia más antigua de Virgilio fue copiada 350 años después de que Virgilio murió; de Platón, 1.300 años.) Una comparación de los manuscritos muestra que la Biblia fue copiada cuidadosamente, y tenemos un texto altamente fidedigno.
El testimonio de Jesús a las
Sagradas EscriturasJesús estuvo dispuesto a discutir con los fariseos acerca de muchos asuntos, pero no parece que discutió con su parecer sobre las Sagradas Escrituras. Aunque Jesús no estaba de acuerdo con interpretaciones y tradiciones, aparentemente estaba de acuerdo con otros líderes judíos en que las Sagradas Escrituras eran autoritarias para la fe y práctica.
Jesús esperaba que toda palabra en la Sagrada Escritura se cumpliera (Mat.5:17-18; Mar.14:49). Citó Escrituras para comprobar su punto (Mat.9: 13; 22:31; 26:24; 26:31; Juan 10:34); reprochó a personas por leer la Escritura sin suficiente cuidado (Mat.22:29; Luc.24:25; Juan 5:39).Se refirió a personajes del Antiguo Testamento y a eventos sin ninguna insinuación de que no eran verídicos.
La Sagrada Escritura tenía la autoridad de Dios respaldándola. Cuando Jesús respondió a las tentaciones de Satanás, dijo, "escrito está" (Mateo 4:4-10). El hecho de que algo estaba escrito en la Escritura significaba, para Jesús, que era una autoridad indiscutible. Las palabras de David fueron inspiradas por el Espíritu Santo (Marcos 12:36); Daniel "habló" la profecía (Mateo 24:15) pero su origen verdadero era Dios.
Jesús dijo en Mateo 19:4-5 que el Creador dijo en Génesis 2:24: "Por eso el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer". Sin embargo, Génesis no describe este versículo como las palabras de Dios. Jesús podía decir que Dios lo dijo simplemente porque estaba en la Sagrada Escritura. La suposición es que Dios es el autor fundamental de todas las Sagradas Escrituras.
La evidencia a través de los evangelios es que Jesús veía a las Sagradas Escrituras como seguras y dignas de confianza. Tal como les recordó a los líderes judíos "la Escritura no puede ser quebrantada" (Juan 10:35). Jesús contaba con su validez; aun mantuvo la validez de los mandamientos del antiguo pacto mientras el antiguo pacto todavía estaba en vigor (Mateo 8:4 23:23).
El testimonio de los apóstoles
Los apóstoles, como su maestro, consideraban la Escritura como una autoridad. La citaban repetidas veces, frecuentemente como prueba de un argumento. Los dichos de la Escritura son tratados como palabras de Dios. La Escritura es aún personalizada como el Dios que le habló a Abraham y a Faraón (Ro 9:17; Gá 3:8). Lo que David o Isaías o Jeremías escribieron fue en realidad dicho por Dios, y por lo tanto cierto (Hechos 1:16; 4:25; 13:35; 28:25; Hebreos 1:6-10; 10:15). Se asume que la ley de Moisés refleja la mente de Dios (1ª Corintios 9:9). El verdadero autor de la Escritura es Dios (1ª Corintios 6:16; Rom. 9:25).
Pablo llamó las Escrituras "las palabras mismas de Dios" (Rom. 3:2). Pedro dice que los profetas "hablaron de parte de Dios, impulsados por el Espíritu Santo" (2ª Pedro 1:21). Los profetas no se lo inventaron; Dios los inspiró, y Él es el verdadero origen de sus palabras. Frecuentemente escribieron, "La palabra del SEÑOR vino..." o "así dice el SEÑOR..."
Pablo también le dijo a Timoteo que "toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia" (2ª Timoteo 3:16). Es como si Dios hubiera respirado su mensaje a través de los escritores bíblicos.
Sin embargo, no debemos leer en esto nuestras ideas modernas de lo que significa "inspirada por Dios". Debemos recordar que Pablo dijo esto acerca de la traducción Septuaginta griega de las Escrituras (las Sagradas Escrituras que Timoteo conocía desde niño; v.15).
Comunicación imperfecta
La palabra original de Dios es perfecta, y Dios ciertamente puede causar que otros la pronuncien acertadamente, la preserven acertadamente y (para completar la comunicación) entenderla acertadamente. Pero Dios no ha hecho todo esto. Nuestras copias tienen errores de gramática, errores de copista, y (mucho más significante) hay errores de entendimiento. Hay "ruido" que nos impide escuchar perfectamente la palabra que Él inspiró se escribiera en la Escritura. No obstante, Dios usa la Escritura para hablarnos hoy en día.
A pesar del "ruido" que pone a los errores humanos entre Dios y nosotros, el propósito de la Escritura se cumple: el de decirnos acerca de la salvación y el comportamiento correcto. Dios cumple su propósito en la Escritura: comunica su palabra a nosotros con suficiente claridad para que podamos ser salvos y aprender lo que Él desea que hagamos.
La Escritura, aún en una traducción, es acertada para su propósito. Pero estaríamos equivocados al esperar más de ella de lo que Dios quería.. Él no está enseñándonos astronomía o ciencia. Los números en las Escrituras no siempre son matemáticamente precisos según las normas de hoy en día. Debemos considerar la Escritura por su propósito, no sus detalles menores.
Por ejemplo, en Hechos 21:11, Ágabo fue inspirado a decir que los judíos atarían a Pablo y lo entregarían a los gentiles. Algunos quizás asumirían que Ágabo está especificando quien ataría a Pablo, y que haría con él. Pero como se desenvuelve la historia, Pablo en realidad fue rescatado y atado por los gentiles (21:20-33).
¿Es esto una contradicción? Técnicamente, sí. La predicción fue cierta en principio, pero no en detalles. Claro está, cuando Lucas escribió esto, hubiera fácilmente alterado la predicción para que encajara con el resultado, pero estaba dispuesto a que se vieran las diferencias. No esperaba que las personas esperaran precisión en tales detalles. Esto debe advertirnos acerca de esperar precisión en todos los detalles de la Escritura. Necesitamos enfocar en el punto principal del mensaje.
Algunos comparan la Escritura a Jesús. Una es la palabra de Dios en lenguaje humano; el otro es el Verbo hecho humano. Jesús fue perfecto en el sentido de que era sin pecado, pero eso no quiere decir que nunca cometió ningún error. Como niño o aún como adulto, pudo cometer errores de gramática y errores de carpintería, pero tales errores no lo impidieron de su propósito: el de ser el sacrificio sin pecado por nuestros pecados. De la misma manera, errores de gramática y otros detalles triviales no impedirían que la Biblia cumpliera su propósito: enseñarnos acerca de la salvación a través de Cristo.
Prueba de la Biblia
La gente no puede probar que la Biblia es verdadera. Podrían mostrar que una profecía en particular se cumplió, pero no pueden mostrar que la Biblia entera tiene la misma validez. Esto está basado más bien en la fe. Vemos la evidencia histórica de que Jesús y los apóstoles aceptaron el Antiguo Testamento como la palabra de Dios. El Jesús bíblico es el único que tenemos; otras ideas están basadas en conjetura, no en nueva evidencia. Aceptamos la enseñanza de Jesús de que el Espíritu Santo guiaría a los discípulos hacia más verdad. Aceptamos la afirmación de Pablo de que él escribió con autoridad divina. Aceptamos que la Biblia nos revela quien es Dios y como podemos tener compañerismo con Él.
Aceptamos el testimonio de la historia eclesiástica, de que los cristianos a través de los siglos han encontrado la Biblia útil para la fe y costumbre. Este libro nos dice quien es Dios, lo que hizo por nosotros, y como debemos responder. La tradición también nos dice cuales libros están en el canon bíblico. Confiamos que Dios guió el proceso para que el resultado final cumpla su propósito.
Nuestra experiencia también testifica de la precisión de la Escritura. Este es el libro que tiene la honestidad de decirnos acerca de nuestra propia maldad, y la gracia de ofrecernos una limpia conciencia. Nos da fuerza moral no a través de reglas y mandamientos, sino en una manera inesperada; a través de la gracia y la muerte ignominiosa de nuestro Señor.
La Biblia testifica del amor, gozo y paz que podemos tener a través de la fe; sentimientos que son, tal como la Biblia lo describe, más allá de nuestra habilidad de expresarlo con palabras. Este libro nos da significado y propósito en la vida diciéndonos de la creación divina y la redención. Estos aspectos de la autoridad bíblica no pueden ser probados a escépticos, pero ayudan a verificar las Escrituras que nos dicen estas cosas que nosotros experimentamos.
La Biblia no endulza a sus héroes, y esto nos ayuda a aceptarla como honesta. Nos dice acerca de los defectos de Abraham, Moisés, David, la nación de Israel, y de los discípulos. La Biblia es una palabra que da testimonio de una Palabra más autoritaria, el Verbo hecho carne, y la buena noticia de la gracia de Dios.
La Biblia no es simplista; no toma el camino fácil. El Nuevo Testamento afirma tanto continuidad como discontinuidad con el antiguo pacto. Sería más simple eliminar el uno o el otro, pero es más desafiante tener ambos. Igualmente, Jesús es presentado tanto humano como divino, una combinación que no encaja bien en el pensamiento hebreo, griego o moderno. Esta complejidad no fue creada por ignorancia de los problemas filosóficos, sino a pesar de ellos.
La Biblia es un libro desafiante, poco probable que sea el resultado de campesinos intentando un engaño o tratando de encontrar sentido a alucinaciones. La resurrección de Jesús da peso adicional al libro que anuncia tal evento fenomenal. Le da peso adicional al testimonio de los discípulos en cuanto a quien era Jesús y a la lógica inesperada de conquistar la muerte a través de la muerte del Hijo de Dios.
Repetidamente, la Biblia desafía nuestro pensar acerca de Dios, nosotros mismos, la vida, el bien y el mal. Demanda respeto transmitiéndonos verdades que no obtenemos en ninguna otra parte. Tal como al freír será el reír, la prueba de la Biblia está en su aplicación a nuestras vidas.
El testimonio de la Escritura, de la tradición, de la experiencia personal y de la razón, todo confirma la autoridad de la Biblia. El hecho de que puede hablar a través de las culturas, de tratar situaciones que nunca existían cuando fue escrita, es también un testimonio de su autoridad duradera. La prueba de la Biblia es transmitida a los creyentes a medida que el Espíritu Santo la usa para cambiar sus corazones y sus vidas.
◙Indefectibilidad e infalibilidad
Algunos cristianos evangélicos creen que los cristianos deben llamar a la Biblia indefectible; otros prefieren llamar a la Biblia infalible. Aunque en el uso normal estas palabras significan prácticamente la misma cosa, en la teología son usadas para conceptos diferentes.
Indefectible generalmente significa sin error en teología, historia o ciencia. Infalible (a veces llamada indefectibilidad limitada) se refiere a la doctrina; no insiste en precisión científica e histórica, ya que están afuera del propósito de la Biblia.
Algunos miembros de la Iglesia creen que la Biblia es indefectible; otros prefieren el término infalible. Nuestra Síntesis Doctrinal utiliza la palabra menos específica, infalible. La mayoría de los miembros están de acuerdo respecto a esto, ya que los que creen en la indefectibilidad también creen en la infalibilidad.
John Stott, quien acepta la indefectibilidad, sin embargo enumera "cinco razones por las que la palabra indefectibilidad me incomoda. Primero, la revelación de Dios mismo en la Escritura es tan rica; tanto en contenido como en forma, que no puede ser reducida a una serie de proposiciones que inviten la etiqueta de 'verdad' o 'error'. '¿Verdadero o falso?' sería una pregunta impropia para hacerle a una gran cantidad de la Escritura. [Los mandamientos no son ni verdaderos ni falsos.]
"Segundo, la palabra indefectibilidad es negativa, y siempre prefiero una palabra positiva a una negativa. Es mejor afirmar que la Biblia es verdadera y por lo tanto fidedigna....
"Tercero, la palabra indefectibilidad envía la señal incorrecta y desarrolla las actitudes erróneas. En lugar de animarnos a investigar las Escrituras para que podamos crecer en la gracia y en el conocimiento de Dios, parece convertirnos en detectives buscando pistas incriminatorias y de hacernos excesivamente defensivos con respecto a las aparentes discrepancias.
"Cuarto, es imprudente e injusto utilizar indefectibilidad como una contraseña por la cual se identifica quien es evangélico y quien no lo es. El sello del evangelicalismo auténtico no es si nos subscribimos a una formula impecable acerca de la Biblia, es si vivimos en sumisión práctica a lo que la Biblia enseña.
"Quinto, es imposible probar que la Biblia no contiene errores. Al enfrentarse a una aparente discrepancia, la respuesta más cristiana es la de no formar una opinión prematura ni de recurrir a una armonización artificial, si no la de suspender el juicio, esperando pacientemente que se nos de más luz" [Evangelical Truth (Verdad Evangélica), p. 61-62].
Hay un problema adicional con la palabra indefectible: Debe ser cuidadosamente modificada. Aún una de las afirmaciones más conservadoras acerca de la Escritura admite que la Biblia contiene irregularidades gramaticales, exageraciones, descripciones imprecisas, citas inexactas, y observaciones basadas en un punto de vista limitado [The Chicago Statement on Biblical Inerrancy (La declaración de Chicago acerca de la indefectibilidad bíblica), Artículo XIII, impresa en Norman L. Geisler, editor, Inerrancy, Zondervan, 1979, página 496).
En otras palabras, indefectible no significa "sin error de ninguna clase". Además, la indefectibilidad se aplica sólo a los escritos originales, no a las copias que tenemos hoy en día. Estas modificaciones parecen quitarle a la indefectibilidad mucho de su significado. El punto principal, como dice Millard Erickson, es que "las afirmaciones de la Biblia son completamente verdaderas al juzgarlas según el propósito por el cual fueron escritas" [Introducing Christian Doctrine (Presentanto la doctrina cristiana), p. 64]. Esa es una declaración prudente