El ejemplo de fe de Abraham

Elejemplode fe deAbraham
Un estudio de Hebreos 11:8-19
Por Michael Morrison

Hebreos 11 es una descripción de la fe en acción—cómo el pueblo de Dios siempre ha vivido por la fe. En éste capítulo, varios versos están dedicados al ejemplo de Abraham, de quien Génesis dice específicamente que creyó a Dios (Génesis 15:6). Él es llamado correctamente “el padre de los creyentes”.

Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba (Hebreos 11:8, basado en Gén. 12:1)
El propósito del autor aquí no es probar que Abraham tenía fe (los lectores ya sabían eso), sino dar ejemplos que 1) ilustren una vida de fe y 2) animen a los lectores a tener una fe similar cuando sean presionados a abandonar el cristianismo. Así que el autor selecciona situaciones de la vida de Abraham que son similares a las situaciones en las que están los lectores. Así como Abraham había sido llamado a salir de Mesopotamia, así ellos habían sido llamados a salir del judaísmo hacia una promesa que no podían ver, por lo que obedecieron y salieron.
Por la fe se radicó como extranjero en la tierra prometida, y habitó en tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos también de la misma promesa(Hebreos 10:9). Es posible que los lectores hubieran dejado físicamente su tierra natal y se hubieran mudado a una nueva ciudad, pero el autor probablemente está sugiriendo que los lectores se sentían como extranjeros religiosamente. Probablemente se reunían en una iglesia casera en vez de una sinagoga; y no sentían tener un lugar permanente. Bienvenidos al club, les dice el autor. Abraham también se sintió así, incluso cuando él estaba en la tierra prometida.
Dios no quiere que veamos éste mundo como un hogar permanente, porque Él tiene algo mejor para nosotros. Se nos anima a ver el futuro como Abraham: porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor  (v. 10). Canaán tenía muchas ciudades con cimientos, pero todas ellas estaban destinadas a desmoronarse, porque estaban construidas sobre cimientos físicos y las ciudades estaban llenas de violencia e idolatría.
Abraham estaba esperando algo mucho más permanente que la piedra. Génesis no dice nada sobre esto, pero nuestro autor cree que Abraham tenía motivos religiosos que eran similares a los de él. Debemos mirar hacia la recompensa futura, no hacia las circunstancias en las que estamos ahora.
El verso 11 tiene un problema de traducción porque el enunciado parece tener a Sara como el sujeto, pero el verbo griego se refiere al papel del padre en la reproducción. Algunas traducciones escogen poner a Sara en forma de concepto parentético (a pesar de su avanza edad y que Sara misma era estéril). Otras, ponen el verbo apropiándolo al rol de la mujer: Y por la fe incluso Sara, a pesar de su edad avanzada, recibió fuerza para tener hijos porque consideró fiel al que le había hecho la promesa.
Sara se rió y también Abraham (Gén. 17:17; 18:12). Ambos pensaron que ya eran demasiado viejos para tener hijos, pero de todas maneras, Dios los bendijo con un hijo. Abraham incluso tuvo otros hijos después que Sara murió (Gén. 25:1-2). El punto del autor es que Dios hizo lo que había prometido, y nosotros también debemos considerar fiel a Dios, y confiar que Él mantendrá las promesas de salvación que nos ha hecho.
Así que de éste solo hombre, ya en decadencia, nacieron descendientes numerosos como las estrellas del cielo e incontables como la arena a la orilla del mar (Hebreos 11:12, refiriéndose a Gén. 22:17). Así como Dios hizo el universo de algo que no se podía ver, Él hizo a los israelitas de algo humanamente imposible.
Resumen
El autor todavía no ha terminado con sus ejemplos, y ni siquiera ha terminado con Abraham, pero él interrumpe su lista de logros de la fe para resumir algunas lecciones de la historia para el beneficio de sus lectores. Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Al expresarse así, claramente dieron a entender que andaban en busca de una patria (Hebreos 11:13-14).
El punto: Nosotros no recibimos todas las promesas de Dios en ésta vida. Aunque se nos ha dado vida eterna, todavía morimos. Pero el regalo es real, y la promesa será mantenida. Tenemos que confiar en Dios acerca de ello. (¡Ciertamente no podemos hacerla cumplir con nuestro propio poder!) Miramos a Dios, no a éste mundo, para obtener significado y propósito en la vida. Nuestra vida actual es sólo un tiempo temporal de entrenamiento. No “pertenecemos” aquí; nuestro hogar permanente y lealtad pertenecen al reino de Dios, y allí es donde debe estar nuestra esperanza.
Si hubieran estado pensando en aquella patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar a ella. Antes bien, anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad (vv. 15, 16)
Nadie realmente pensó que Abraham alguna vez quisiera regresar a Mesopotamia, pero podría haberlo hecho si lo hubiera querido. Podría haberle dado la espalda a las promesas de Dios, pero no lo hizo. En contraste, los lectores de Hebreos eran tentados a regresar a aquello de donde habían salido—o sea, regresar al judaísmo. No lo hagan, parece decir el autor. Hay una mejor patria esperándoles por medio de Cristo. El cielo les llama, y Dios estará complacido si ustedes son fieles, y Él está planificando la presencia de ustedes en Su reino.
Abraham, Isaac y Jacob
Se vuelve a la lista en el verso 17, con la prueba más severa de Abraham: Por la fe Abraham, que había recibido las promesas, fue puesto a prueba y ofreció a Isaac, su hijo único, a pesar de que Dios le había dicho: «Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac.» (vv. 17-18, refiriéndose a Gén. 21:12 y 22:1-18).
Abraham no podía ver cómo Dios cumpliría Su promesa, pero en fe él hizo lo que Dios le dijo que  hiciera. Él no sabía cómo Dios lo haría, pero trató de adivinar una posibilidad: Consideraba Abraham que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos (Heb. 11:19). Abraham mismo ya había estado como si estuviera muerto (v. 11); el mismo Dios que le dio vida también podía darle vida a Isaac. Cuando Abraham llevó a Isaac a la montaña, le dijo a sus siervos que “ellos” regresarían (Gén. 22:5); así, él esperaba que Isaac no se quedaría muerto.
Sin embargo, según se desarrolló la historia, Dios proveyó un sacrificio sustituto (así como después proveyó a Su propio Hijo como un sustituto por nosotros), y Hebreos continúa: y así, en sentido figurado, recobró a Isaac de entre los muertos. En la mente de Abraham, Isaac era como si estuviera muerto, pero fue rescatado de ello.
El autor ha dado muchos detalles acerca de Abraham; ahora él apresura el paso con un resumen rápido de tres descendientes:Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú, previendo lo que les esperaba en el futuro. Por la fe Jacob, cuando estaba apunto de morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyándose en la punta de su bastón. Por la fe José, al fin de su vida, se refirió a la salida de los israelitas de Egipto y dio instrucciones acerca de sus restos mortales(Hebreos 11:20-22, refiriéndose a Gén. 27:27-40; 48:10-20; 50:25).
Isaac y Jacob creyeron en la promesa de Dios, y se la pasaron a sus hijos. Jacob, ciego y en su lecho de muerte, bendijo a Efraín y Manasés —actuando por fe, no por vista. José también actuó sobre la promesa que Dios le dio a Abraham. Aunque José fue el príncipe de Egipto, él sabía que sus descendientes más tarde se trasladarían a Canaán, y así él dio instrucciones para que sus restos también fueran trasladados.