La especulación apocalíptica menoscaba el evangelio eterno de Jesucristo. La iglesia constantemente se ve afectada cuando las predicciones de los profetas que se nombran a sí mismos son objeto de ridículo por parte del público.
Esto puede ser confuso para muchas personas sinceras que quieren ser fieles discípulos de Cristo. A mucha gente buena se le distrae del verdadero propósito de continuar creciendo en gracia al ponerlos a pensar en conjeturas tontas de cuándo va a suceder el rapto, de cuándo surgirá el anticristo, y cosas como ésas.
Cómo recuperar la perspectiva
Las especulaciones del tiempo del fin no son nada nuevo. Una breve perspectiva histórica puede ser de utilidad.
En los siglos II y III, Chiliasmus (un nombre basado en la palabra griega que aparece en Apocalipsis 20:3 para referirse al número mil) predijo un retorno anticipado de Cristo y un reino milenario en Jerusalén. Un líder de Poncio declaró que el juicio final vendría en dos años, y sus seguidores dejaron de cultivar la tierra y se deshicieron de sus casas y pertenencias. Otro líder de Siria condujo a su rebaño al desierto para encontrarse con Cristo.
Los montanistas del segundo siglo profetizaron que habría un fin del mundo anticipado, que la Nueva Jerusalén “bajaría del cielo de Dios”, y que la segunda venida de Cristo tendría lugar en Pepuza, un pequeño pueblo de la región de Frigia en el Asia Menor.
La histeria del día del juicio apareció como erupción volcánica alrededor del año 1000 conforme los mesías ermitaños encendían las esperanzas de las gentes marginadas. Al no regresar Cristo, se desvanecieron las esperanzas de la gente y quedaron en mayor miseria y desesperación.
Gerard de Poehlde estaba convencido de que el reino milenario de Cristo había empezado con el ascenso al poder del Emperador Constantino, y entonces en el año 1147 predijo que Satanás sería soltado pronto de sus ataduras y que conquistaría la iglesia.
El reformador radical Hans Hut predijo el retorno de Cristo para la Fiesta de Pentecostés del año 1528, y se puso a reunir a los 144.000 escogidos para prepararse para este acontecimiento. Otro supuesto profeta, Melchor Hoffmann, estableció el año 1534 como la fecha y Estrasburgo como el lugar a donde regresaría Jesucristo. Ambos supuestos profetas murieron en prisión sin que se cumplieran sus profecías y, sus discípulos quedaron desilusionados.
La pasión apocalíptica atizó las Cruzadas, dejando un legado de odio y sospecha que perduró hasta bien entrado el siglo XX.
En 1661 “los hombres de la quinta monarquía” trataron de apresurar la segunda venida de Cristo atacando la restaurada monarquía de los Estuardo. Según ellos, esto le probaría a Dios que “había fe en la tierra” y entonces Cristo regresaría y establecería su reino milenario en Londres. El triste asunto fracasó, y los que lo perpetraron terminaron en la cárcel o decapitados.
Líderes coloniales del siglo XVIII de los Estados Unidos, tales como Jonathan Edwards y Timothy Dwight propusieron los estratagemas posmilenarios. En el siglo XIX Charles Finney estaba convencido de que si la gente se “unía en todo el mundo, el Milenio comenzaría en tres meses”.
William Miller… siguiendo un estudio minucioso de las profecías de la Biblia, declaró que Cristo regresaría en 1843. Cuando la fecha pasó sin que sucediera el segundo advenimiento, volvió a calcular sus datos, y estableció la fecha para 1844. Sus seguidores vendieron sus bienes y propiedades y se sentaron en una colina a esperar un acontecimiento que jamás ocurrió. Uno se puede imaginar la decepción resultante.
Consejos para hoy
A la luz de la historia y del fervor apocalíptico contemporáneo, ofrecemos estos consejos.
1. Tenga en alto “la bendita esperanza” del retorno de Jesús. Es una doctrina demasiado preciosa para que los profetas autoproclamados que carecen de entrenamiento en teología histórica e interpretación bíblica la utilicen. La parousia de Cristo siempre ha sido y siempre será la esperanza segura del pueblo de Dios. Las palabras de Jesús son claras: “Vendré otra vez y os tomaré conmigo; para que donde yo esté, vosotros también estéis” (Juan 14:3).
2. Rechace la falacia de fijación de fecha y de lugar. Sencillamente no hay forma de calcular el tiempo de la batalla de Armagedón. El futuro depende de la iniciativa de Dios y de nuestra respuesta. La fe, no ningún estratagema de calendario artificial es el catalizador para la providencia divina. Dios es paciente, “no quiere que nadie se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9). Jesús fue claro cuando dijo que antes de su retorno el evangelio debía llegar a todo grupo étnico, y nunca podemos saber todo lo que implica cumplir con “la gran comisión”. Quién va a saber si Dios está deteniendo la parousia para traer a pueblos de los que usted y yo no sabemos nada. ¡Tal vez esté esperando que usted o alguien a quien usted ama llegue a la fe!
3. Reciba más educación sólida en lenguaje escatológico. Por ejemplo, hoy muchos usan la frase “los últimos días” como si este período hubiera comenzado el pasado viernes y fuera a terminar dentro de unos pocos años. En el lenguaje bíblico, la frase “los últimos días” se refiere al período de la venida del Espíritu Santo en Pentecostés cuando Pedro citó el profeta Joel: “En los últimos días…”, vemos fenómenos que cubren tanto lo que sucedió en Pentecostés –”derramaré mi espíritu sobre toda la humanidad”– y qué sucederá al final de la era: “El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre” (Hechos 2:17-21). Todo se refiere a “los últimos días”. Ya hemos estado en los últimos días por más de 2000 años, y ninguno de nosotros sabe si continuará por dos años más, o dos mil o un millón de años. Alguna educación básica en literatura apocalíptica ayudará muchísimo para distinguir la buena interpretación del texto de la Escritura de lo que es “basura santa”.
4. Evite mezclar mitos nacionalistas con el evangelio eterno del reino. ¿Ha notado usted cuántos escenarios del tiempo del fin le han dado una posición favorable a los Estados Unidos? ¿O ponen como un demonio a las naciones enemigas? Con la caída del comunismo, la muy trillada asociación de Gog con Rusia ya no es viable y, por lo tanto, los predicadores de profecía están revolcando para buscar alternativas. Los países islámicos son los blancos favoritos. “¿Es Sadán Husein el anticristo?” es el título popular de sermón que se usa hoy en día. ¿Quién será mañana? No sea parte de este fervor nacionalista mal guiado.
5. Consejo final dirigido a los líderes cristianos. Por favor, por amor a Dios, rehusen explotar las esperanzas y temores de su gente con predicación especulativa sobre la profecía. No debiliten el evangelio entreteniendo los oídos de su gente con el último esquema apocalíptico. Los escenarios descuidados de los tiempos del fin siempre han sido contraproducentes. Siempre conducen a desilusión y cinismo, y desacreditan el evangelio de Jesucristo. Otros pueden explotar este tema favorito para su propio beneficio, pero, ustedes, no lo hagan. Manténgase fieles a su llamado. Prediquen al Cristo resucitado y presente entre su pueblo. Prediquen el reino de Dios aquí, ahora, y por venir. Hagan de la esperanza escatológica una base para la vida fiel y para la creciente conformidad con Cristo, no un escape del discipulado. Con valentía rehusen menoscabar el evangelio mezclando la esperanza de la segunda venida con especulación descuidada.
Richard J. Foster



Yo estaba pendiente de la Iglesia Universal de Dios, pues yo fui un asiduo lector de la revista de la Pura Verdad, y otras revistas que publicaban, pero me desligué por motivo de trabajo, que me movilisaba por toda la república de Guatemala. No me sorprende el sisma que causa el cambio de doctrinas, pero Dios nos dice que escudriñemos las escrituras, porque en ella tenemos la vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mí. no los hombres, sino que consideremos como actuan y que tomemos ejemplo de lo bueno que hacen. Yo les testifico que mucho de lo que leí en la Pura Verdad es palabra profética, y que viendo el cumplimiento de los tiempos, si tiene mucho de cierto. Adelante, que Cristo Jesús es nuestro estandarte de la verdad. Rectificar es de sabios, y de sabios retirarse de lo falso.
Gracias por su comentario Ricardo, siempre debemos estar dispuestos a crecer en gracia y conocimiento, por eso no tenemos un credo cerrado, sino que vamos actualizando nuestras creencias según Dios nos va mostrando más de su verdad.
Que bueno que ahora pueda seguir en contacto con nosotros por este medio.
Me gusta la forma en que mira la vida tio con mucha sabiduría lo quiero mucho y que Dios los bendiga.