Viviendo y Compartiendo el Evangelio

Enamorado, casado y solo

Enamorado, casado y
Solo

Cuando usted era soltero, quizás esperaba que el matrimonio le iba a resolver sus problemas con la soledad. Después de todo, ¿acaso no dijo Dios, “No es bueno que el hombre esté solo” (Génesis 2:18)? El matrimonio era la solución de Dios para la soledad.

Pero ahora, quizás usted ha aprendido que el matrimonio no es la solución automática para la soledad. Sus esperanzas de compañía íntima no se han realizado. Su matrimonio quizás lo ha dejado más solo que antes.

Todos los matrimonios atraviesan por tiempos difíciles y dificultades, claro está. Las carreras, los hijos, la educación, las actividades de la iglesia, el servicio a la comunidad y las mil y una cosas que nos ocupan, afectan adversamente nuestras relaciones.

Pero si ustedes como pareja entienden que estos tiempos difíciles son transitorios, entonces no tienen que causar graves problemas matrimoniales. Es cuando los momentos que ocurren de vez en cuando se convierten en la norma que debemos preocuparnos.

La soledad frecuentemente comienza con pequeñas decisiones. “Él entenderá si me quedo hasta tarde en el trabajo otra vez”. “A ella no le importa si yo salgo con los muchachos”.

Todavía se aman, pero otras prioridades toman más y más de su tiempo. Podrían llegar a verse el uno al otro únicamente entre otras responsabilidades.

Comparten su casa, sus gastos, sus niños y su iglesia, pero no están compartiendo su amor, sus metas, sus sueños y su vida. En vez de marido y mujer, se sienten como compañeros de habitación.

Los hombres se sienten solos tan frecuentemente como las mujeres. Muchos hombres no definen el disgusto que sienten como soledad, pero eso es lo que es.

Un esposo lo explicó de esta manera: “Tengo un trabajo estresante. A veces las presiones son tan grandes que no puedo evitar traer las frustraciones a casa conmigo. Sin embargo, no me siento cómodo contándole a mi esposa las cosas del trabajo. Ella sólo quiere hablar acerca de cuan difícil le toca a ella con su propio trabajo y los niños. Pero me hacen falta las discusiones que solíamos tener acerca de nuestros planes y metas. Hubo un tiempo cuando todo lo que queríamos hacer era estar juntos. Bueno pues, me imagino que hemos llegado a la vida real”.

Algunas mujeres identifican a la soledad rápidamente y pueden responder emocionalmente. Esta esposa joven explica: “Cuando podemos llegar a casa juntos, él encuentra el periódico, se sienta en frente de la televisión y espera por la cena. Cuando comemos juntos, es en frente de la televisión. Después de que terminamos, lavo los platos y limpio la cocina. Entonces pasamos más tiempo viendo la televisión. No quiero cambiar a mi esposo; mucho. No creo que sea mucho pedirle que me hable. Pero cuando le comento acerca de pasar más tiempo dialogando, él cree que soy emotiva y que estoy exagerando las cosas”.

¿Le suena familiar? Usted puede saber que se está encaminando hacia la soledad en su matrimonio cuando necesita buscar a otros por apoyo, cuando usted desea estar más con sus amigos que con su esposa. Sin darse cuenta se cae en la rutina de pasatiempos separados; horarios separados, metas separadas y vidas separadas. Ustedes llegan a estar separados.

La mayoría de los maridos y esposas no descuidan sus matrimonios intencionalmente. Pero el consejero matrimonial Dennis Rainey, en Staying Close (Permaneciendo cerca), advierte: “A no ser que usted intencionalmente y enérgicamente alimente y mantenga su matrimonio, comenzará a alejarse más y más de su cónyuge. Vivirán juntos, pero usted vivirá solo”. El matrimonio es una relación dinámica. En la opinión del Dr. Rainey, todos los matrimonios están moviéndose hacia la intimidad o el aislamiento.

Usted puede hacer sus relaciones matrimoniales más felices si entiende y es tolerante de las diferencias entre usted y su cónyuge.

¿Qué puede hacer si su matrimonio está moviéndose hacia el aislamiento?

Hable acerca de sus sentimientos de soledad con su cónyuge. Escoja un buen momento cuando no vayan a ser interrumpidos, y comuníquese con su cónyuge acerca de sus necesidades y preocupaciones. Evite acusar a su cónyuge o dramatizar exageradamente sus sentimientos. Simplemente explique como se siente acerca del problema. Quizás descubra que su cónyuge también ha sentido el distanciamiento en las relaciones, y que él o ella también desea mejorar la situación.

Reasegúrele a su cónyuge que usted lo quiere o la quiere. El cambio va a requerir esfuerzo de parte de ambos, así que ambos deben dedicarse a mejorar su matrimonio con amor y paciencia. Consideren orar juntos. El viejo refrán, “La familia que reza unida permanece unida”, es cierto.

Esta puede ser un área difícil de compartir. Comience en escala pequeña: antes de comer, en preparación para las actividades especiales, antes de un viaje. Reconozca que podría tomar tiempo, pero el orar juntos podría llegar a ser como una especie de trampolín para unas mejores relaciones matrimoniales que tienen a Dios en el centro.

Su matrimonio sólo debe cederle el primer lugar a Dios. Si usted está demasiado ocupado con otras actividades separadas, entonces planee tiempo para que puedan estar juntos.

Ustedes desarrollan comunicación e intimidad al pasar tanto cantidad como calidad de tiempo juntos. Si sus agendas están llenas, quizás necesiten evaluar sus prioridades y renunciar a algunas actividades.

Oiga lo que su cónyuge no dice. ¿Qué le dice acerca de sus necesidades?

Hable acerca de lo que usted necesita. No asuma que él debe saber, o que ella no va a entender. Sea honesto.

Hablen acerca de áreas específicas que ambos puedan mejorar para ayudarse el uno al otro.

Trate de ser receptivo a las maneras en que usted pueda mejorar para su cónyuge. ¿Qué puede usted hacer para mejorar el nivel de comunicación? ¿Cómo puede usted hacer a su cónyuge más feliz cuando están juntos?

Aprenda a entender las diferencias entre usted y su cónyuge. Entonces sea tolerante.

Reconozca y acepte las limitaciones en su relación. Su cónyuge no puede proveer cien por ciento de sus necesidades emocionales y no debe sentirse obligado ha hacerlo.

El matrimonio no es una garantía de que usted nunca se sentirá solo. Pero aprender a amar, dar, compartir, sacrificar y crecer junto con el hombre o mujer que usted ama es una garantía para la satisfacción y la felicidad. Usted llegará a apreciar, de la experiencia positiva, porque Dios dijo que no es bueno que una persona esté sola.

“Pero que si…”

¿Qué si su cónyuge no responde a sus necesidades? Todavía hay maneras de mejorar su situación.

Ore por su cónyuge. Orar por el crecimiento, felicidad y éxito de su cónyuge es un paso positivo. Ore por que su cónyuge aprenda a entender y a responderle a usted con la ayuda de Dios.

Ame a su cónyuge. Es más difícil amar a alguien que no responde. Pero si puede evitar buscar la venganza por las heridas sufridas por usted y devolver bien por mal, usted se mejorará a sí mismo y a su relación.

Déle más facilidad a su cónyuge de amarlo. ¿Se está quejando usted constantemente o es demasiado criticón? Si lo es, estos rasgos pondrán a su cónyuge a la defensiva y a querer alejarse de usted. En su lugar, sea un buen compañero. Si el tiempo que pasan juntos es divertido, su cónyuge querrá estar con usted.

Pídale consejo a un amigo íntimo o a un pastor acerca de como permanecer amoroso sin guardarle rencor a su cónyuge. Quejarse de los defectos de su cónyuge con sus amigos no es constructivo.

Reconozca que sólo puede cambiarse a sí mismo. Esta es una de las lecciones más difíciles de aprender para cualquiera de nosotros. Aunque no puede obligar a su cónyuge a cambiar, usted puede cambiar como considera su situación. Con la guía y ayuda de Dios, usted puede superar la soledad que siente. Es importante encontrar la ayuda apropiada. En algunos casos, quizás necesite asesoramiento profesional. El asesoramiento matrimonial puede ayudar a los cónyuges a aprender a comunicarse mejor el uno con el otro. ¤

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Comentarios de los lectores

to “Enamorado, casado y solo”

  1. Anonymous says:

    En realidad creo que en fondo nos cuesta trabajo admitir que pasamos por esto hasta que nos vemos completamente solos ”acompañados”, muy buen articulo, creo que debemos luchar por salvarlo..

  2. Anonymous says:

    En realidad creo que en fondo nos cuesta trabajo admitir que pasamos por esto hasta que nos vemos completamente solos ”acompañados”, muy buen articulo, creo que debemos luchar por salvarlo..

  3. Anonymous says:

    Espectacular articulo; realmente me sucede y no encuentro solucion, muchas veces creo que ella no me ama; pero realmente creo que tiene problemas hormonales; nuestra vida intima es nula, cuando deseo conversar sobre el asunto , ella lo evade y se disgusta…por favor ayudenos…necesitamos un concejero matrimonial. Gracias por su ayuda…Att. CJM

  4. Anonymous says:

    Espectacular articulo; realmente me sucede y no encuentro solucion, muchas veces creo que ella no me ama; pero realmente creo que tiene problemas hormonales; nuestra vida intima es nula, cuando deseo conversar sobre el asunto , ella lo evade y se disgusta…por favor ayudenos…necesitamos un concejero matrimonial. Gracias por su ayuda…Att. CJM

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