Declaración de Fe
El Espíritu Santo
El Espíritu Santo es la tercera Persona de Dios trino; procede eternamente del Padre por medio del Hijo. Él es el Consolador prometido por Jesucristo, nos une con el Padre y con el Hijo, y nos transforma a la imagen de Cristo.
El Espíritu obra en nosotros la regeneración que Cristo consumó para nosotros, y a través de una continua renovación nos faculta a compartir la gloriosa y eterna comunión del Hijo con el Padre y sus hijos.
El Espíritu Santo es la Fuente de la inspiración y la profecía a lo largo de las Escrituras, y la Fuente de la unidad y la comunión en la iglesia.
Es el Proveedor de los dones espirituales para la obra del evangelio y el Guía que lleva constantemente a los cristianos a toda la verdad.
(Mateo 28:19; Juan 14:16; 15:26; Hechos 2:38; Juan 14:17, 26; 1 Pedro 1:2; Tito 3:5; 1 Corintios 3:16; Romanos 8:16; 2 Pedro 1:21; 1 Corintios 12:13; 2 Corintios 13:14; 1 Corintios 12:1-11; Hechos
20:28)
20:28)
Mateo 28:19
Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,
Juan 14:16
Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre.
Juan 15:26
Cuando venga el Consolador, que yo les enviaré de parte del Padre, el Espíritu de verdad que procede del Padre, él testificará acerca de mí.
Hechos 2:38
—Arrepiéntase y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristopara perdón de sus pecados —les contestó Pedro—, y recibirán el don del Espíritu Santo.
Juan 14:17
El Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes.
Juan 14:26
Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les hará recordar todo lo que les he dicho.
1 Pedro 1:2
Según la previsión de Dios el Padre, mediante la obra santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser redimidos por su sangre: Que abunden en ustedes la gracia y la paz.
Tito 3:5
Él nos salvó, no por nuestras propias obras de justicia sino por su misericordia. Nos salvó mediante el lavamiento de la regeneración y de la renovación por el Espíritu Santo.
1 Corintios 3:16
¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes?
Romanos 8:16
El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios.
2 Pedro 1:21
Porque la profecía no ha tenido su origen en la voluntad humana, sino que los profetas hablaron de parte de Dios, impulsados por el Espíritu Santo.
1 Corintios 12:13
Todos fuimos bautizados por un solo Espíritu para constituir un solo cuerpo —ya seamos judíos o gentiles, esclavos o libres—, y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.
2 Corintios 13:14
Que la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos ustedes.
1 Corintios 12:1-11
En cuanto a los dones espirituales, hermanos, quiero que entiendan bien este asunto. Ustedes saben que cuando eran paganos se dejaban arrastrar hacia los ídolos mudos. Por eso les advierto que nadie que esté
hablando por el Espíritu de Dios puede maldecir a Jesús; ni nadie puede decir: «Jesús es el Señor» sino por el Espíritu Santo. Ahora bien, hay diversos dones, pero un mismo Espíritu. Hay diversas maneras de servir, pero un mismo Señor. Hay diversas funciones, pero es un mismo Dios el que hace todas las cosas en todos. A cada uno se le da una manifestación especial del Espíritu para el bien de los demás. A unos Dios les da por el Espíritu palabra de sabiduría; a otros, por el mismo Espíritu, palabra de conocimiento; a otros, fe por medio del mismo Espíritu; a otros, y por ese mismo Espíritu, dones para sanar enfermos; a otros, poderes milagrosos; a otros, profecía; a otros, el discernir espíritus; a otros, el hablar en diversas lenguas; y a
otros, el interpretar lenguas. Todo esto lo hace un mismo y único Espíritu, quien reparte a cada uno según él lo determina.
hablando por el Espíritu de Dios puede maldecir a Jesús; ni nadie puede decir: «Jesús es el Señor» sino por el Espíritu Santo. Ahora bien, hay diversos dones, pero un mismo Espíritu. Hay diversas maneras de servir, pero un mismo Señor. Hay diversas funciones, pero es un mismo Dios el que hace todas las cosas en todos. A cada uno se le da una manifestación especial del Espíritu para el bien de los demás. A unos Dios les da por el Espíritu palabra de sabiduría; a otros, por el mismo Espíritu, palabra de conocimiento; a otros, fe por medio del mismo Espíritu; a otros, y por ese mismo Espíritu, dones para sanar enfermos; a otros, poderes milagrosos; a otros, profecía; a otros, el discernir espíritus; a otros, el hablar en diversas lenguas; y a
otros, el interpretar lenguas. Todo esto lo hace un mismo y único Espíritu, quien reparte a cada uno según él lo determina.
Hechos 20:28
Tengan cuidado de sí mismos y de todo el rebaño sobre el cual el Espíritu Santo los ha puesto como obispos para pastorear la iglesia de Dios, que él adquirió con su propia sangre.


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