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¿Alguna vez te has preguntado: “Qué quiere Jesús para Navidad”? Podemos pensar, Jesús es Rey de reyes y Señor de señores, el Sustentador de todo, así que ¿qué podríamos posiblemente tener para ofrecer a Aquel que lo tiene todo? Bueno, de hecho, hay por lo menos tres cosas que Jesús quiere que le demos:
- Jesús quiere que nos entreguemos a él, entregando nuestras vidas y nuestras prioridades a él para que podamos ser sus manos y brazos en el mundo.
- Jesús quiere que nos amemos unos a otros, que es nuestro testimonio principal para él. “Un mandamiento nuevo les doy”, dijo, “Ámense unos a otros. Como yo los he amado, así deben amarse unos a otros. En esto conocerán todos que ustedes son mis discípulos, si se aman unos a otros”.
- Jesús quiere que seamos la sal de la tierra y la luz del mundo, difundiendo su amor por donde quiera que vayamos en el trabajo, en el mercado, en nuestras actividades recreativas, en la carretera, y en casa.
Me siento honrado de servir a Cristo en una iglesia que está comprometida a darle esas cosas. Podemos ser una denominación pequeña, pero tenemos miembros y congregaciones en todo el mundo, alcanzando en el amor de Cristo unos a otros y a los que aún no son creyentes.
Cada semana me entero de nuevas formas, tanto aquí en los Estados Unidos y en todo el mundo, en las que nuestras congregaciones están trabajando juntas para satisfacer las necesidades de los demás. Éstos son sólo algunos ejemplos:
Nuestras congregaciones de Canadá proveen capacitación de liderazgo, recursos locales, y apoyo para el campamento de jóvenes para las congregaciones de África. Nuestras iglesias en Zimbabwe iglesias organizan las muy necesitadas conferencias para mujeres en toda la región. Nuestras iglesias de Kenia ayudan a los refugiados políticos. Nuestra iglesia en Madagascar apoya un orfanato, con la ayuda de iglesias de EE.UU..
Nuestras iglesias Filipinas ayudan a Iglesias hermanas en otros países. Una de nuestras iglesias de Malasia apoya una revista regional. Con la ayuda de nuestras iglesias de EE.UU., la Asociación Evangélica Bengalí ministra a la pobre nación de Bangladesh.
Nuestras iglesias australianas ayudan a Pakistán, Nepal, India, Tailandia y otros países con Biblias y traducción y distribución de literatura, desarrollo pastoral, formación vocacional, herramientas para pastores rurales, y clínicas médicas.
Nuestras iglesias del Caribe ayudan a Haití, y nuestra iglesia en Bermudas proporciona ayuda a Santa Lucía. Nuestras iglesias europeas con mayores recursos se asocian con las que tienen menos para ayudar con capacitación y evangelismo.
Nuestras iglesias de EE.UU. proveen los fondos para nuestros directores de misión de Filipinas y el noreste de Asia, Oriente Medio y el sur de Asia, el Caribe, África, Europa y América Latina, así como nuestras conferencias y festivales nacionales e internacionales. Las donaciones de EE.UU. también proveen fondos para nuestra página web denominacional, www.gci.org, (comuniondegracia.org) que proporciona una ventana a lo que Dios está haciendo en la Comunión Internacional de la Gracia en todo el mundo, así como nuestros medios de educación y entrenamiento, incluyendo nuestros programas de video: Hablando de la Vida, Tú estás incluido, y otros, nuestra revista denominacional Odisea Cristiana, y nuestros folletos, artículos y documentos.
Las donaciones de miembros de EE.UU. también proveen formación pastoral y de liderazgo, apoyo a los ministerios de reconciliación, y apoyo a la infraestructura (seguros, contabilidad, legal, etc.) que permite, entre otras cosas, la asistencia a las congregaciones en necesidad en muchos lugares del mundo, incluyendo proyectos como la traducción de literatura en El Salvador, los programas de radio en Colombia, el desarrollo de la misión en América Latina, así como el apoyo para el Fondo de Ayuda para Desastres, que ayuda a satisfacer las necesidades inmediatas de emergencia para nuestras iglesias de todo el mundo cuando ocurre un desastre.
Sin la fe y la devoción de gente como tú, que han dado su vida a Cristo, que se aman unos a otros como hermanos miembros de Su Cuerpo, y que buscan ser la luz del mundo y sal de la tierra donde quiera que vayan, ninguna de estas cosas estaría sucediendo.
Oro por ustedes todos los días, y les agradezco desde el fondo de mi corazón por su fiel devoción para compartir este camino de amor con los demás. Como ustedes bien saben, cada donación es de vital importancia, no importa cuán pequeña sea, durante estos tiempos económicos difíciles.
Que Dios los bendiga en esta temporada de Navidad con paz de corazón y esperanza de la nueva creación, en la que ya no habrá más lágrimas, sino ¡alegría eterna!
En el amor de Jesús,
Joseph Tkach
Presidente
Comunión Internacional de la Gracia
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