El mundo le presenta al cristiano falsas expectativas. La publicidad continuamente le vende ideas para ser feliz. Se es feliz si se compra un auto último modelo, si usa ropa de marca, si usa zapatos de marca, si puede ir de vacaciones al extranjero, si tiene dinero para comprar un buen apartamento, una buena casa en un lugar exclusivo de la ciudad.
El problema es que esa mentalidad se nos ha colado en la iglesia. La gente espera que por el solo hecho de ser cristiano debe, necesariamente, alcanzar éxito económico, tener buena salud, tener un buen carro, una buena casa, y ser favorecido con abundancia de bienes materiales.
Sin embargo ese pensamiento está en contradicción con lo que revelan las Escrituras. El Señor Jesucristo dijo en Lucas 12:15: “Tengan cuidado. Abstengance de toda avaricia, la vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes”.
Por otra parte en la situación de crisis mundial en la que nos encontramos es cada vez más difícil lograr las tales expectativas de éxito y comodidad material. Algunos lo logran porque predican: si usted me trae su dinero, tendrá prosperidad. Y se hacen ricos, pero los que le llevan su dinero muchas veces no logran prosperidad.
La pregunta es: ¿Cuál debe ser la actitud de los cristianos antes las crisis económicas? ¿Cómo afrontar la realidad de un mundo cada vez más complejo, más competitivo, donde escasea el trabajo y las oportunidades?
Te invito a escuchar la charla: Cómo superar las crisis económicas.
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