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por Mike Feazell
Pocos
años atrás, la publicación Nuevas Tendencias del Centro de
Investigación Religiosa de Princeton, reportó que el 56 por ciento de los
norteamericanos que se describen a sí mismos como Cristianos, dicen que
cuando piensan en la muerte, se preocupan "en gran manera" o
"de alguna manera" que no sean perdonados por Dios".
El
reporte, basado en una encuesta del Instituto Gallup, manifiesta que,
"Tales revelaciones nos hacen preguntar si los Cristianos en los
Estados Unidos entienden el significado cristiano de la 'gracia' y
sugieren la necesidad de que exista más enseñanza bíblica en las iglesias
cristianas en ese país".
Imposible de creer
Por
qué es que a nosotros los seres humanos, inclusive a los cristianos, nos
parece difícil de creer en la idea sencilla de la gracia? La base fundamental de la Reforma Protestante fue la
revelación bíblica de que la salvación - perdón completo de los pecados y
reconciliación con Dios - es el resultado puro y único de la gracia de
Dios.
Sin
embargo, el punto de vista que prevalece entre los cristianos hoy en día
parece ser que cuando todo haya sido dicho y hecho, la salvación dependerá
de lo que hagamos o dejemos de hacer. Como si una balanza divina gigante
pesara todas nuestras buenas obras en un lado y todas nuestras malas
obras en el otro y nuestra salvación será determinada por el lado con
mayor peso. ¡Con razón tenemos tanto temor!
Si
en efecto somos salvos por gracia, y la Biblia así lo expresa, entonces
debemos dejar de preocuparnos y al contrario empezar a confiar en el
Padre Celestial que Jesucristo nos reveló, y que nos ama con tanta pasión
que nunca nos dejará ir de su lado. No tenemos que preocuparnos si Él nos
perdonará o si ya nos ha perdonado. La Biblia dice que "Mientras aun
éramos pecadores, Cristo murió por nosotros" (Romanos 5:8).
Aceptar el don
Somos contados por justicia únicamente porque Jesús murió y resucitó
por nosotros. Nuestra justicia no depende de la calidad de nuestra
obediencia, ni de la calidad de nuestra fe. Jesucristo tiene suficiente
fe por todos nosotros. Todo lo que tenemos que hacer es asistir a su
banquete, al lugar que tiene listo para nosotros en su mesa. Jesús dijo,
"La voluntad de mi Padre es que todo aquel que busque al Hijo y crea
en Él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el día postrero" (Juan
6:40) Esa es la voluntad de Dios para nosotros. Usted no debe temer.
Usted no debe preocuparse. Solo puede aceptar el don de Dios.
La
gracia, por definición, es inmerecida, no la hemos ganado. Es un don
gratuito del amor de Dios. Es otorgado a toda persona que simplemente lo
acepte. Tal ves necesitamos pensar acerca de Dios en una forma fresca, la
forma que la Biblia en efecto lo presenta. Dios es nuestro Redentor, no
nuestro condenador. Él es nuestro Salvador, no nuestro destructor. El es
nuestro Amigo, no nuestro enemigo. Dios está de nuestro lado.
Ese
es el mensaje de la Biblia. Es el mensaje de la gracia de Dios. El Juez
está de nuestra parte y nos ama. El no desea atraparnos. El quiere
salvarnos y traernos al hogar. De hecho, El hizo todo lo que se necesita
para asegurar nuestra salvación. Entonces, ¿por qué no pedir a Dios hoy
día que le dé la paz profunda que surge de saber que usted está seguro en
sus manos poderosas por toda la eternidad? El ansía escucharlo.
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