La iglesia de Sardis

Apocalipsis 3:1-6

 

 

La iglesia "muerta"

L

a iglesia a Sardis era nombrada como "muerta" (3:1). Aparentemente estaba viva. Tenía "la reputación del estar viva", parecía espiritualmente vibrante por fuera, pero estaba espiritualmente muerta. La iglesia sólo era cristiana de nombre. Esto recuerda el mordaz reproche de Cristo a los Fariseos que "Por fuera lucen hermosos pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de podredumbre" (Mateo 23:27).

Dice G.R. Beasley-Murray: "La apariencia [de la iglesia de Sardis] es de un cadáver bellamente adornado en un salón fúnebre, y el Señor no puede ser engañado" (Apocalipsis, pág. 95). La iglesia necesitó avivar el Espíritu viviente de Dios para venir a la vida.

¿Cuál era el motivo por el que la iglesia era declarada como muerta y que necesitaba reavivar? No había ninguna indicación de persecución, o problemas de influencias externas, no existía herejías dentro de la iglesia, en contraste con algunas de las otras iglesias, las cosas parecían ser pacíficas y religiosamente correctas, quizás era una iglesia demasiada buena para ser verdad, su apariencia religiosa apropiada sólo puede haber significado que tenía un completo y silencioso compromiso con la verdad y la sociedad pagana a su alrededor. G.B. Caird  llama a Sardis "El modelo perfecto de la Cristiandad inofensiva" (Comentario del Apocalipsis de San Juan el divino, pág. 48).

Eso podría explicar su calma y su sosegada apariencia exterior. George Eldon Ladd definió a la iglesia de Sardis como "un cuadro de cristiandad nominal, exteriormente próspero, ocupado con actividades religiosas externas, pero desprovisto de vida y poder espiritual" (Comentario del Apocalipsis de San Juan el divino, pág. 56).

Pablo había descrito a tales cristianos diciendo que parecían bastante religiosos pero que negaban el poder de Dios en sus vidas (2 Timoteo 3:5). Esta comunidad de la iglesia muerta en vida necesitaba el poder de Dios para devolverlos a la vida. Cristo le dio una orden por consiguiente a Sardis para que ¡Despierten! (3:2). La llamada conmovedora significó en animar a la iglesia para que tomara acción. Los miembros debían fortalecerse en lo poco que permanecían, obedecer y arrepentirse (3:2-3). Jesús dijo a la iglesia de Sardis que despierten o él caería como un ladrón, "ustedes no sabrán en qué momento yo vendré", dijo él (2:3).

Promesas a Sardis (3:4-6)

Mientras la mayoría en la iglesia de Sardis estaba en un estado espiritualmente muerto, "unas pocas personas eran fieles a Cristo, y no había ensuciado su ropa" (3:4). Ellos recibieron la promesa de que andarán con Cristo vestidos de blanco (3:4-5).

Se mencionan los vestidos blancos en cinco ocasiones en Apocalipsis, la iglesia de Laodicea necesitaba que escondieran su vergüenza espiritual (3:18). Los 24 ancianos vestidos de blanco (4:4). Los mártires que esperan el juicio de Dios recibieron túnicas blancas (6:11). Los ejércitos que también aparecen con el Mesías usan también lino blanco y limpio (19:14). La gran multitud que son salvos en Apocalipsis 7 visten túnicas blancas que han sido lavadas y blanqueadas con la sangre del Cordero (verso 14). La paradoja colorida marca el punto. Implica que el color blanco significa para el pueblo de Dios hacerlos espiritualmente puros y son justificados por la sangre de Jesús.

Eso quiere decir que pocos en Sardis a quienes se les ha dado túnicas blancas habían sido justificados ante Dios. No debemos perder de vista el hecho de que las túnicas se dan a los de Sardis como un don. El significado es que nosotros no nos justificamos por las buenas obras; somos hechos espiritualmente justos por la sangre de Cristo.

En el mundo antiguo los vestidos blancos eran usados en las festividades. Eclesiastés aconsejó a las personas "estar vestidos de blanco", disfrutar su comida y bebida con un corazón alegre (9:8), Esos vestidos blancos festejarán la cena matrimonial en la cena del Cordero en el Reino de Dios (19:9). Será día de victoria, un tiempo para ponerse la mejor ropa, limpia y blanca.

También se promete a los santos de Sardis que sus nombres aparecerían en el libro de la vida (3:5). Sólo esos nombres permitirán entrar en la Nueva Jerusalén (21:27). La idea de un libro divino es una metáfora del Antiguo Testamento para la salvación del Señor (Éxodo 32:32; Salmo 69:28). Daniel había dicho que en el tiempo del fin "todos cuyo nombre se encuentra escrito en el libro, serán llevados" (12:1).

También era una manera común del Nuevo Testamento de hablar de la salvación, de tener una parte en el reino de Dios. Jesús usó el término (Lucas 10:20). Pablo también lo usó (Filipenses 4:3). Hebreos habla de "la iglesia de los  primogénitos cuyos nombres están escritos en el cielo" (12:23). Claramente, el ingresar el nombre en un libro de la vida es otra metáfora para la salvación y la vida eterna.

La metáfora también habría estado familiarizada en los no judíos en la iglesia de Sardis. Las ciudades antiguas en el mundo griego guardaron registros de los nombres de sus ciudadanos. Los delincuentes eran retirados del registro civil y perdido su ciudadanía. Sardis, como capital occidental de los primeros persas e imperio de Seléucida, habrían guardado los archivos reales pertinente a una extensa área.

Finalmente, Jesús prometió reconocer el nombre de los vencedores en Sardis ante su Padre (3:6). Esto revoca la promesa de Jesús claramente como el Hijo encarnado de Dios": Quienquiera que me reconoce ante los hombres, yo también lo reconoceré ante mi Padre en el cielo" (Mateo 10:32).

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