Iglesia de Dios Universal  Viviendo y compartiendo el evangelio 

 

Iglesia de Dios Mundial

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¿Los judíos mataron a Jesús?


 

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arte de la controversia alrededor de la película La Pasión de Cristo es si esta película es anti-semítica. ¿Dice esta película que los judíos son los culpables por la muerte de Jesús? Otra pregunta: Ya sea que la película culpe a los judíos o no, ¿son ellos culpables de matar a Jesús?

            Puedo entender por qué los judíos se preocupan por esto: los cristianos muchas veces han perseguido a los judíos por ser los “asesinos de Cristo”. Esto va más allá de decir insultos, ha habido sanciones económicas, violencia y hasta asesinatos queriendo tomar venganza por la muerte de Jesús.

            Muchos judíos fueron asesinados en las Cruzadas, y muchos millones fueron asesinados en la Europa del siglo 20, y los Nazis no fueron los únicos que persiguieron a los judíos. Los Nazis no pueden ser llamados cristianos, pero la actitud que despertó el odio fue alimentada por siglos de enseñanzas anti-judías en las iglesias europeas.

            Muchos cristianos han sido perturbados por el rechazo persistente del mensaje cristiano por los judíos. Históricamente, quizás debido a cierta inseguridad en sus propias creencias, algunos han intentado usar la fuerza para lograr la unidad social. Algunas personas aparentemente pensaron que la forma más fácil de solucionar el problema era matar a los judíos, especialmente a los que rehusaban aceptar el cristianismo (pero a veces aún los judíos cristianos eran perseguidos).

            Me avergüenzo de lo que algunos han hecho, supuestamente en el nombre de Cristo. Pero no quiero que mi vergüenza distorsione mi forma de ver lo que realmente sucedió. Así que hablemos acerca de esto: ¿es anti-semítica la película de Mel Gibson? ¿Mataron los judíos a Jesús? ¿Qué actitud deberían tener los cristianos hacia el pueblo judío?

Comentarios sobre la película

            Tuve el privilegio de ver una presentación preliminar de la película, cuando Misión América invitó a muchos líderes denominacionales a ver la versión preliminar en diciembre. Así que pude tener mi propia impresión al ver la controversia en los medios de comunicación. La controversia ciertamente le ha dado a la película mucha publicidad gratis, y esto puede provocar que muchos no cristianos la vean, aunque la mayoría de los espectadores parece que ya creen en el cristianismo.

            Mel Gibson se reunió con el grupo de Misión América para responder preguntas y comentó sobre las acusaciones de anti semitismo, diciendo en efecto que el problema que la gente tiene con la película no es en realidad con la película, es con los Evangelios, porque la película simplemente representa lo que los Evangelios dicen (hay una pequeña controversia sobre las partes no bíblicas que Gibson agregó a la película, tal como las historias de María Magdalena, la esposa de Pilato y Simón de Cirene).

            Yo estoy de acuerdo con Gibson en ese punto, la película no crea el problema, sino simplemente muestra (en una manera visual imponente y memorable) la historia contenida en los Evangelios. Debido a la teología de Gibson, le da más énfasis que el que le dan los Evangelios, pero muestra algo históricamente probable. (Los católicos tienden a enfocarse más en el sufrimiento y la crucifixión, los protestantes nos enfocamos más en la resurrección, pero ambas son parte de la historia.).

            Creo que la película, al compararse con la historia de los Evangelios, reduce el papel de los judíos. Donde los Evangelios repetidamente se refieren a “los judíos”, “los Fariseos”, “los Saduceos”, etc., la película eliminó la mayoría de esas referencias como innecesarias. (En la reciente película sobre el Evangelio de Juan, estas frecuentes referencias fueron mantenidas, puesto que la película estaba comprometida a incluir todo el texto de la Nueva Versión Internacional de la Biblia).

            En la película de Gibson, el grupo de gente que arrestó a Jesús, que lo interrogaron y le pidieron a Pilato que lo crucificara, difícilmente se identifican como judíos. (La única persona explícitamente llamada judío es Simon de Cirene). Si alguien no conoce ya la historia, puede simplemente preguntarse quienes son estas personas con trajes vistosos. La culpa también debe caer sobre Pilato, quien como gobernador tenía la responsabilidad de prevenir tales fallas de justicia pero no tuvo el valor de hacerlo.

            Gibson hasta removió de su película la línea de Mateo 27:25, donde la multitud de judíos dicen: ¡Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos! Este versículo en particular ha sido usado muchas veces para justificar el anti semitismo, así que Gibson lo eliminó de los subtítulos (fue mantenido en Arameo), puesto que no era necesario para la línea histórica.

¿Qué muestran los Evangelios?

            ¿Culpan los evangelios a los judíos por la muerte de Jesús? Sí y no.

            Históricamente sí, ellos estaban allí, y ellos querían que Jesús, que también era judío, muriera. Jesús era visto como una amenaza a la seguridad nacional, un maestro popular que podía provocar una rebelión contra Roma y ser la causa de que muchos murieran. Juan 11:47-50 nos da las razones para la crucifixión, y esto tiene sentido históricamente. Así que ciertos líderes judíos establecieron un juicio amañado y demandaron que Pilato ejecutara a Jesús.

Juan llama repetidamente a estas personas “los judíos”, pero esto era una abreviación de líderes judíos que se oponían a Jesús. Ellos eran los representantes oficiales del pueblo judío. Josefo usa la palabra de manera similar para referirse a ciertos líderes poderosos, no a todo el grupo étnico, no a todos ni a la mayoría de judíos. Juan no quiere culpar a todos los judíos por lo que unos pocos de ellos hicieron en Jerusalén.

Juan sabía que los principales apoyos de Jesús tal como Nicodemo y José de Arimatea eran judíos, que los discípulos eran judíos y que muchos judíos veían favorablemente a Jesús aunque no estaban totalmente comprometidos con él. Juan declara con claridad que: “la salvación proviene de los judíos” (Juan 4:22). Los Evangelios son claros en que los líderes romanos, particularmente Pilato, autorizaron y ejecutaron la crucifixión. Ellos tenían la responsabilidad de evitar que gente inocente fuera dañada, y con conocimiento de causa hicieron que un hombre inocente fuera torturado y matado. Ellos deben compartir la culpa. Estuvieron involucrados la religión y el estado.

Los judíos y los gentiles son igualmente culpables. Jesús vino con el propósito de morir por su pueblo. De otra manera, ninguno de nosotros tendría un Salvador. Lo que sucedió fue planeado por Dios, de acuerdo a su propósito, para la salvación de judíos y gentiles. ¿Qué sentido tiene culpar u odiar a alguien por hacer lo que Dios había planeado hacer para poder demostrar de una vez por todas, su inmenso amor por la humanidad?

Si nosotros hubiéramos estado allí, si hubiéramos sido el sumo sacerdote o sus ayudantes, hubiéramos hecho lo mismo que ellos. Los judíos y los líderes romanos estaban actuando no sólo como representantes de dos grupos étnicos, sino como representantes de toda la humanidad. Todos nosotros necesitábamos la muerte y resurrección de Jesús, y todo grupo étnico ha estado involucrado en muertes injustas y asesinato de gente inocente. Dios no odia a los judíos ni a los romanos, él los ama, así como ama a toda la humanidad, por eso vino a nosotros los humanos como nuestro Cordero expiatorio.

La multitud judía aceptó la responsabilidad por la muerte de Jesús (Mateo 27:25), pero no hay razón para que aceptemos la validez de su aseveración. Ellos nunca tuvieron la autoridad para condenar a sus propios hijos, y nosotros no debemos actuar como si la tuvieran. Recordemos lo que Jesús dijo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34), y esta frase se aplica tanto a los judíos como a los romanos (en la película de Gibson, hasta el ladrón en la cruz reconoce esto). El mensaje de Cristo no es de culpa o venganza, es de perdón y redención.

La actitud de Dios hacia los judíos

Dios seleccionó a la nación de Israel como su pueblo. Los adoptó como sus hijos (o para usar otra metáfora, como su esposa) y prometió ser su Dios (lo cual implica que los protegería, proveería para ellos y los guiaría). Hizo un pacto con ellos, solemnizando sus promesas. Pero el pueblo repetidamente quebrantó el pacto, y Dios se divorció de las tribus del norte, llamándolos “no mi pueblo”. Se habían convertido en gentiles para él. Y Dios sabía esto desde el principio. (Deuteronomio 31:20).

Pero Dios no cambiaría, su amor y su fidelidad a su palabra para ellos nunca disminuiría (Romanos 11). Dios continuó amando a su pueblo escogido aún cuando fueron exiliados a Babilonia. En su amor por ellos, Dios llamó un remanente a regresar a Judea. De ese remanente vendría el Mesías, el Cristo, quien redimiría a su pueblo y a todo el mundo.

Cuando vino el nuevo pacto, el antiguo pacto terminó con el cumplimiento de la promesa de Dios con su pueblo. Pero el amor de Dios por Israel nunca terminaría (Romanos 11:1). Dios es fiel aunque la gente no lo sea. En su fidelidad a Israel, Dios demuestra su fidelidad a toda la humanidad (versículo 26).

Debemos hacer una distinción entre la religión judía y el pueblo judío. La Biblia dice que la religión judía es inefectiva en lo concerniente a la salvación, pero Dios ama a los judíos. El hecho de que antiguo pacto está obsoleto no hace que los judíos sean peores que los demás, mejor dicho, ellos deben ser tratados igual que los demás pueblos, pecadores salvados sólo por la gracia de Dios.

Los cristianos deberíamos amar a los judíos y querer que sean salvos, tal como Pablo lo hizo (Romanos 10:1). Nuestro deseo por el pueblo judío es que se conviertan en cristianos, no que dejen de ser judíos. Aunque la Suprema Corte Israelita vea una contradicción entre estos dos términos, nosotros no la vemos. Como toda la gente, los judíos deben ser ganados con amor, con amabilidad, no con persecución.

La salvación viene de los judíos, pero no del judaísmo. La salvación viene de Jesús, el Hijo, un judío enviado por Dios a los judíos por el bien de los judíos y de los gentiles. Los judíos no son mata-Cristo más que nosotros. Todos hemos sido enemigos de Dios.

“Con respecto al evangelio, los israelitas son enemigos de Dios para bien de ustedes; pero si tomamos en cuenta la elección, son amados de Dios por causa de los patriarcas” (Romanos 11:28). Religiosamente, están fuera del camino, pero Dios los ama de todos modos y en su infinito amor los traerá de nuevo a sí mismo.

La grandeza de su amor

Oro para que nadie use la película de Gibson para justificar actitudes anti semíticas. Esto sería una distorsión de la película, una distorsión de los Evangelios y algo no cristiano. La película deja claro que Jesús sabía en qué se estaba metiendo (probablemente había visto otros golpeados y crucificados), y lo hizo de todos modos porque nos ama. Si usted ve la película, le pido que la recuerde no por la sangre y la violencia, porque esto tiene que ver con el ataque que hizo el diablo contra Dios, sino por el recuerdo del amor de Jesús por nosotros.

Simón de Cirene era diferente, él no sabía en que se estaba metiendo cuando caminó por Jerusalén aquel día. Marcos 15:21 lo llama “padre de Alejandro y de Rufo”, dos hombres conocidos por los lectores de Marcos, probablemente porque se convirtieron en cristianos. Simón mismo es muy probable que era cristiano, así que llevó la cruz de Cristo también en el sentido espiritual.

Quizás todos somos como Simón. ¿Sabe usted en qué se está metiendo? ¿Quiere llevar la cruz de Cristo? Esto es algo en lo que vale la pena pensar.  

                               Joseph Tkach

 

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