¿De donde procedían los heteos? ¿y es importante saberlo?

     Por Sheila Graham


“M

e encantan tus artículos y no se por qué has dejado de escribir” me comentó un amigo.

Le expliqué que había estado estudiando una licenciatura en religión durante varios años. La única escritura que había hecho era para mis trabajos universitarios – acerca de temas como de donde procedían los heteos. Trabajos que sólo mis profesores se atreverían a leer, y sólo, sospecho, porque se les pagaba por ello.

“Vaya, no lo sabía,” dijo mi amigo. “Creo que el tema de los heteos puede ser interesante.” Con que interesante ¿eh?, pues bien, vamos a ver cuanto.

¿Están preparados?

Antes de que comenzara mis estudios ya sabía que los heteos fueron un pueblo antiguo mencionados varias veces en la Biblia. Tras la muerte de Sara, Abraham compró la cueva de la heredad de Macpela cerca de Hebrón a los heteos como posesión para una sepultura familiar.

Pero realmente me sorprendió saber que, tanto historiadores como arqueólogos, no creyeron que los heteos habían habitado en la región de Palestina, y desde luego no durante la época de Abraham. En un tiempo, algunos eruditos dudaron que los heteos hubieran existido alguna vez en alguna parte.

Pero tras algunos importantes descubrimientos arqueológicos durante el siglo 20, los eruditos ahora coinciden en que este pueblo realmente existió, y que sin duda no fueron las pequeñas tribus mencionadas en la Biblia. Los Heteos fueron un gran imperio con su capital, “Hattusha”, ubicada en “Bogazkoy”, a unos 160 kilómetros al este de Ankara en “Anatolia”, hoy parte de Turquía, y bastante alejado de Palestina.

Pues bien, yo estaba decidida a demostrar que cuando la Biblia dice que Abraham compró una cueva a los heteos, es que Abraham compró esa cueva, y fue precisamente a los heteos. A mi profesor le hacía gracia mi determinación, pero me animó en mis esfuerzos.

Heteos o al traste con todo

Después de una exhaustiva investigación, tuve que admitir que los descubrimientos arqueológicos hasta ahora no han confirmado la presencia hetea en Palestina durante el periodo en que Abraham vivió (el segundo milenio AC).

Todo cuanto nos pueden decir los arqueólogos, es que las tropas heteas del norte no llegaron a sobrepasar el sur de Damasco. Ninguno de los estados neo-heteos (Heteos a los que se refieren los libros posteriores – 1ª y 2ª Samuel, 1ª y 2ª Reyes, 1ª Crónicas) se han descubierto al sur de “Hamath”, así que eso también excluye cualquier territorio dentro de Palestina.

Pero, descubrimientos arqueológicos de origen Egipcio encontrados en “Anatolia” confirman la constancia escrita de las relaciones entre los heteos y los egipcios, poderosos rivales a ambos lados de Palestina.

Cuando los heteos comenzaron a extender su imperio hacia el sur adentrándose en Siria, sus logros/conquistas rápidamente llamaron la atención de los egipcios. Las dos superpotencias intentaron abrirse paso para conseguir el control de Siria y Palestina.

No me digan que esto no es emocionante. Aguanten un poco más, que ya estoy llegando al final de la historia.

Hacia el 1300 AC los heteos, liderados por Muwattalis, obtuvieron una importante victoria sobre los egipcios y su rey Ramses II en “Kadesh” a las orillas del rio Orontes. Unos años después Ramses II y Hattusilis III firmaron un tratado de paz.

Y ahora viene lo verdaderamente interesante. Los arqueólogos han llegado a la conclusión que los heteos de Anatolia y los heteos sirios son descendientes del mismo pueblo. También se encontraron incorporados dentro de la mitología hetea algunos relatos mitológicos cananeos. Lo que demuestra que estos pueblos sin duda no estaban aislados entre sí. ¿Alguna otra posibilidad?

Referencias hechas a los heteos en Canaán durante la época de Abraham también pudieron haber sido por el uso de términos geográficos contemporáneos por parte de los escritores bíblicos. En otras palabras, los judíos que muchos años después registraron estos acontecimientos en la Biblia pudieron haber usado los nombres de los habitantes que ocuparon los territorios a la vez que ellos y no durante el tiempo de Abraham.

Todos los heteos nombrados en la Biblia tienen nombres semíticos. De manera que si fueron heteos del antiguo imperio o neo-heteos, ya habían sido convertidos a la cultura Semítica.

Números 13:29 es atribuido a un primitivo autor bíblico, que nos narra que los heteos “habitan en el monte” de Palestina. Y esto concuerda con el relato de Abraham comprando la cueva de Macpela a los heteos.

¿Realmente importa si esas personas llamados heteos en la Biblia fueron en realidad heteos? ¿Realmente importa si Abraham compró una cueva a una tribu que los autores bíblicos llamaron heteos, pero que en realidad fueron otra pequeña tribu, con un nombre diferente?

 

De manera que, aunque no haya podido demostrar mediante la arqueología que los heteos se ubicaron en Palestina durante la época de Abraham, los descubrimientos arqueológicos si revelan las cercanas relaciones entre las dos antiguas superpotencias – el Imperio Heteo y Egipto.

Los heteos y los egipcios viajaron de acá para allá, alrededor de Palestina, para batallar o para intentar cimentar relaciones pacíficas, dependiendo de los gobernantes que se encontraban en el poder. De ahí que pequeñas familias heteas pudieron haber ido a parar a Palestina.

Por lo tanto puedo decir que he encontrado a los heteos. Pero a estas alturas quizás hubieran deseado que mi descubrimiento se lo hubiera dejado exclusivamente a mis profesores.

¿Realmente importa?

¿Realmente importa si esas personas llamados heteos en la Biblia fueron en realidad heteos? ¿Realmente importa si Abraham compró una cueva a una tribu que los autores bíblicos muchos siglos después identificaron como heteos, pero que en realidad fueron otra pequeña tribu, con un nombre diferente?

¿Y qué si los arqueólogos nunca descubren algo para demostrar definitivamente que los heteos sí estuvieron en la época de Abraham o Josué o los Jueces? ¿Y si lo descubren, qué? ¿Realmente importa todo esto?

 

La Palabra de Dios fue escrita para cambiar nuestras vidas a mejor, y ¿no me diga que no le vendría mal un pequeño cambio en su vida? A la mía sin duda que sí.

Dios no miente

Todo esto una vez sí me importaba. Yo pensaba que cada palabra de la Biblia, estuviese escrita en poesía o en salmo, era realmente verdadera e históricamente exacta. Y si no fuese así, entonces ¿en cuanto de la Biblia se podía confiar? Personalmente, no me permitiría entretenerme con semejantes pensamientos.

No hay que olvidarlo, la Biblia es la Palabra de Dios, y Dios no miente. Yo al menos sigo creyendo eso.

Comprendo que los descubrimientos arqueológicos no siempre corroboran la constancia escrita de la Biblia, y sin duda alguna no apostaría mi fe en si los heteos vivieron en Palestina al mismo tiempo que Abraham. La Palabra de Dios es inspirada, y no fue escrita como un libro de texto de historia o una revista científica.

La Biblia fue escrita para conducir a la humanidad a la salvación en Cristo Jesús, libertad del pecado y la muerte – no para darnos una lección histórica acerca de los heteos. En la Palabra de Dios hay fuerza – fuerza para transformar su vida y la mía.

Tal y como narra el autor de 2ª de Timoteo: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2ª Timoteo 3:16).

La Palabra de Dios fue escrita para cambiar nuestras vidas a mejor, y ¿no me diga que no le vendría mal un pequeño cambio en su vida? A la mía sin duda que sí.

 

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