Compartiendo el evangelio

La Iglesia de Dios Universal está comprometida a vivir y compartir el evangelio de Jesucristo. El evangelismo es el centro de nuestra misión y para describirlo a menudo citamos Marcos 16:15: "Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas nuevas a toda criatura". Jesús vino a buscar a los perdidos (Lucas 19:10) y es su deseo que continuemos dicha misión en su nombre.

De igual manera, Mateo 28:19-20 dice: “Vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre el Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes”

¿Únicamente a los apóstoles?

Sin embargo, algunas personas se han preguntado: "Ya que el mandamiento citado en estos versículos de predicar el evangelio fue dado a los apóstoles, ¿Cómo sabemos que se aplica a nosotros hoy en día? No es acaso nuestro rol únicamente establecer un buen ejemplo y evangelizar solo a aquellas personas que desean conocer? De hecho, la Biblia no nos manda que prediquemos en público ¿o sí?"

Algunos pudieran argumentar que el mandamiento no fue dado a nosotros sino a los apóstoles A ellos se les mandó predicar el evangelio y bautizar a los creyentes; pero la historia no termina allí.

Vayamos a Mateo 28:19-20. Jesús dijo a sus apóstoles que enseñaran a las personas a obedecer todas las cosas que Él había mandado, y uno de sus mandamientos fue que predicaran, y como resultado, los apóstoles enseñaron a los creyentes a obedecer el mandamiento de Jesús de predicar el evangelio. En efecto, Jesús dio un mandamiento perpetuo. Los futuros discípulos debían cumplir con esa comisión. Mateo finalizó su libro con un mandamiento que sus lectores necesitaban obedecer. El versículo 20 nos dice lo que Jesús prometió: "Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo". Jesús no meramente prometió estar con los apóstoles, sino con la iglesia a través de los siglos. Esta comisión es también aplicable a toda la iglesia, desde los primeros apóstoles hasta el final de los tiempos. El Nuevo Testamento registra los resultados de que Cristo estuvo y motivó a los apóstoles y a muchos otros creyentes a predicar el evangelio.

¿Qué significa "predicar"?

Antes de que miremos los ejemplos en el Nuevo Testamento sobre el mandamiento de predicar dado a la iglesia, tomemos un momento para entender mejor las palabras griegas traducidas usualmente como "predicar" o "predicación". Algunos cristianos no se sienten a gusto con la idea de que todos los creyentes hayan sido llamados a "predicar". Entienden "predicación" como el ponerse de pie delante de un grupo y hablar obligada y convincentemente acerca del evangelio. Naturalmente, muy pocas personas están equipadas para hacer este tipo de "predicación", y peor aún, hacerlo de manera efectiva y responsable.

Pero "predicación" es solamente una de las maneras posibles en que pueden traducirse las palabras griegas. Una de las palabras traducidas como "predicación" es evaggelizo que significa "llevar o anunciar las buenas nuevas". Ciertamente, la forma en que comúnmente se interpreta la palabra "predicación", es una manera importante en que pueden ser anunciadas las buenas nuevas. Pero, esa interpretación no es la única manera de llevar el evangelio.

Note por ejemplo pasajes tales como Lucas 1:19 y 2:10, en los cuales evaggelizo se traduce como "mostrar" o "llevar" las buenas nuevas. El concepto que tenemos de "predicación" debe por tanto considerar también las muchas otras formas en que el evangelio puede ser compartido con los demás.

La intención detrás del concepto de evaggelizo es el que una persona o personas transmitan el mensaje de las buenas nuevas a otras personas. Además de predicación, existen muchas otras maneras en las cuales este mensaje puede ser transmitido.

Otra palabra usualmente traducida como "predicación" es kerusso, y significa proclamar, anunciar, hacer conocer, lo cual puede ciertamente hacerse mediante predicación pública, pero también en otras maneras. La palabra utilizada en Marcos 16:15 y traducida como "predicación" es kerusso.

Diversas traducciones a menudo usan diferentes palabras para traducir keruso o evaggelizo. Por ejemplo, Lucas 9:2 en la Nueva Versión Internacional traduce kerusso como "predicar", mientras que la versión Dios Habla Hoy, lo traduce como "anunciar". En Lucas 1:19, la Nueva Versión Internacional traduce evaggelizo como "darte estas buenas noticias", mientras que la versión Biblia de Jerusalén lo traduce como "anunciarte esta buena nueva". Entonces, hacer conocer a otros el evangelio no está limitado únicamente a las nociones de predicación ya conocidas; sino que puede tomar muchas otras formas, y, de una u otra, todos estamos dotados por el Espíritu para llevar a otros el evangelio.

Evangelismo en la
Iglesia Primitiva

A través del Libro de los Hechos, vemos a los apóstoles cumpliendo la comisión de Jesús. Ellos declararon que Jesús es el Cristo, que fue crucificado y resucitado, y que la salvación está disponible a través de Él. Este era un mensaje centrado en Cristo, un mensaje "evangélico" u "orientado en el evangelio".

Pero ¿Fue el evangelio proclamado únicamente por los apóstoles? ¡Ciertamente que no! Esteban hizo grandes obras en el nombre de Cristo, y proclamó que Jesús es el Cristo (Hechos 7:51-52). Y sus palabras antes de morir fueron un testimonio del perdón de pecados en Cristo (v. 60).

Dios inspiró a Esteban y a muchos otros. "Aquel día se desató una gran persecución contra la iglesia en Jerusalén, y todos, excepto los apóstoles, se dispersaron por las regiones de Judea y Samaria. Los que se habían dispersado predicaban la palabra por dondequiera que iban" (Hechos 8:1,4). Aún a riesgo de sus propias vidas, estos cristianos laicos entendieron que el evangelio debía ser compartido con otros.

Ellos estaban haciendo simplemente lo que los cristianos hacen con naturalidad. Se sentían compelidos, guiados por el Espíritu Santo, a decir a otros las buenas noticias con las que Dios les había bendecido. Lucas presenta esta historia como un buen ejemplo a seguir:

Después, Felipe fue a una "ciudad en Samaria y les anunciaba al Mesías" (v. 5). Dios convirtió a algunos Samaritanos como producto de este evangelismo. Y el evangelio continuó siendo expandido.

"Los que se habían dispersado a causa de la persecución que se desató por el caso de Esteban llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, sin anunciar a nadie el mensaje excepto a los judíos. Sin embargo, había entre ellos algunas personas de Chipre y de Cirene que, al llegar a Antioquía, comenzaron a hablarle también a los de habla griega, anunciándoles las buenas nuevas acerca del Señor Jesús. El poder del Señor estaba con ellos y un gran número creyó y se convirtió al Señor" (Hechos 11:19-21). Nuevamente, Dios inspiró a su pueblo a contar las buenas nuevas acerca de Jesús y bendijo los resultados.

A Pablo le fue dada una comisión especial como apóstol de los gentiles; pero Lucas nos dice que Pablo no fue el único que compartió con ellos las buenas nuevas. "Pablo y Bernabé permanecieron en Antioquía, enseñando y anunciando la Palabra del Señor en compañía de muchos otros" (Hechos 15:34). Es claro que Lucas no piensa que la comisión fue únicamente dada a los apóstoles. Su libro sirve como ejemplo de lo que las futuras generaciones de la iglesia debían hacer.

También en el libro de Hechos, podemos notar el ejemplo de Apolos, quien "refutó vigorosamente a los judíos en debate público, comprobando con las escrituras que Jesús era el Cristo" (Hechos 18:28). Más tarde, Pablo se regocijó que más personas estuvieran predicando a Cristo (en Filipenses 1:15-18; se usa kerusso en el versículo 15; kataggello, que significa "proclamar", se usa en los versículos 16 y 18).

Pablo dijo a Timoteo (2 Timoteo 4:5) que hiciera la labor de un evangelista (evaggelistes, un transmisor de buenas nuevas). Dios le da a algunos en su pueblo el don del evangelismo (Efesios 4:11). El entrenamiento puede hacer que ese don sea más efectivo. La iglesia no podría cumplir su misión si todo lo que hiciera fuera esperar que la gente viniera a ella. Debe existir la intención de salir en el nombre de Cristo y llevar a las personas el mensaje de las buenas nuevas.

Evangelismo personal

Ya sea en uno u otro nivel, el evangelismo involucra a cada uno de los miembros de la iglesia, a cada discípulo de Jesucristo. Mientras maduramos en fe, cada miembro debe sentirse más competente con el mensaje cristiano. "Para este tiempo deberían ser maestros" dice Hebreos 5:12, lo cual implica que cualquiera que ha sido cristiano por un tiempo debe estar en capacidad de enseñar a otros las buenas nuevas.

Dios ha dado el "mensaje de reconciliación" a todos los que son reconciliados por Jesucristo (2 Corintios 5:18-19). Debemos alentar a otras personas a reconciliarse con Dios a través del evangelio de Jesucristo. A medida que la iglesia obedece los mandamientos de Cristo y nos conducimos "de una manera digna del evangelio de Cristo" (Filipenses 1:27), la gente acudirá a nosotros y buscará ayuda.

Esto es evangelismo por medio del ejemplo, y en lugar de reemplazar nuestra responsabilidad de predicar, más bien le añade. Debemos hacer ambas cosas, y parte de nuestro ejemplo debe ser la voluntad de dar todo el crédito a Aquel que obra dentro de nosotros.

Nosotros somos pueblo santo, llamados a "declarar las bondades de aquel que nos llamó de la oscuridad a su luz admirable" (1 Pedro 2:9). ¿Cómo hacemos esto? En parte, viviendo "entre los incrédulos una conducta tan ejemplar que aunque los acusen de hacer el mal, ellos observen las buenas obras de ustedes y glorifiquen a Dios en el día de la salvación" (v.12).

Es en el contexto de establecer un buen ejemplo que Pedro escribe, "Estén siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes" (1 Pedro 3:15). Ejemplo y evangelismo van de la mano.

En el mundo de hoy, la forma de vida Cristiana salta a la vista. Cuando la sociedad se encuentra apática y pesimista, la esperanza y el propósito cristianos son mucho más claros.

La gente quiere y necesita la paz de Cristo, ya sea que la entiendan o no. Cuando clamen por ayuda, podemos explicar con nuestras propias palabras porqué tenemos esperanza en Jesucristo. Un buen ejemplo y testimonio sabio de nuestra fe ayudan a predicar las buenas nuevas.

Pablo alentó a los cristianos a vivir "intachables y puros, hijos de Dios sin culpa en medio de una generación torcida y depravada. En ella ustedes brillan como estrellas en el firmamento" (Filipenses 2:15). Pero el rol Cristiano en la comunidad no se termina con evitar el pecado. Las siguientes palabras de Pablo son "manteniendo en alto la palabra de vida" (v. 16). Sus obras estaban combinadas con sus palabras. Las buenas obras van de la mano del evangelio, y la combinación de los mismos, es una forma efectiva de evangelización.

Preparados para dar
una respuesta

Cada cristiano debe estar en capacidad de explicar los fundamentos de su fe. Quizá no de una manera elocuente, ni ciertamente de manera impositiva, pero sí en plena confianza. Conocemos la paz de Dios en nuestras vidas. Sabemos que seremos resucitados. Sabemos que vale la pena vivir. Sabemos que nuestros pecados son perdonados. Sabemos que Dios envió a su Hijo a morir por nosotros y que ahora Él vive en nosotros. Sabemos que Él desea que dejemos de vivir por nosotros mismos y empecemos a vivir para Él (2 Cor. 5:15).

Lo cristianos no pueden explicar cada versículo de la Biblia, pero pueden dar su propio testimonio del por qué creen. No pueden probar cada punto con argumentos imbatibles ni tampoco necesitan hacerlo. Lo que hace que su testimonio sea digno de confianza es “la buena conducta de ustedes en Cristo" (1 Pedro 3:16).

Cuando damos una respuesta de la esperanza que mora en nosotros, la evidencia se encuentra en nuestras obras así como en nuestras palabras. Estas se refuerzan mutuamente y entre sí logran que la otra sea más efectiva que por sí sola.

No todos los miembros están igualmente dotados para explicar con elocuencia la gracia de Dios, y no todos pueden hacerlo de la misma manera. "Evangelismo", en el sentido de llegar continuamente a otros con el evangelio, es un don espiritual, y no podemos esperar que cada cristiano tenga este don particular. Pero a todos los cristianos se les ha mandado que estén listos para dar una respuesta. Todos nosotros debemos desear que nuestros vecinos gocen de la bendición de conocer a Cristo, en lugar de vivir en la ignorancia. Todos los cristianos deben estar listos para ser utilizados por Dios cuando surjan determinadas situaciones.

El evangelismo personal no debe ser ignorado. El Espíritu Santo guía a cada cristiano en palabra y obra; lo cual significa que cada uno de nosotros debe sentar un buen ejemplo en la comunidad y ser testigos fieles de la fe que mora en nosotros.

Si usted es una persona reservada, y si la religión no es el primer tema que quisiera abordar, está bien. Sea celoso de Cristo en la forma como Dios le ha dotado, pero siempre esté listo para dar una respuesta, y estar listo no significa solamente tener las palabras correctas, sino tener el deseo de hacerlo.

La comisión de Cristo de llevar el evangelio a otras personas es parte activa de nuestra labor. Por eso estamos comprometidos a la obra del evangelio, y ésta es una de las maneras en que obedecemos a Jesucristo. Esto es parte de nuestra comisión, parte de nuestra responsabilidad.

Así como Pablo oró por Filemón, así también yo oro por usted: "Pido a Dios que el compañerismo que brota de tu fe sea eficaz para la causa de Cristo mediante el reconocimiento de todo lo bueno que compartimos" (Filemón 6).

 

Joseph Tkach

 

Copyright © 2003 Iglesia de Dios Universal

 

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